Green Friday: la alternativa ecologista al consumismo del Black Friday

Cuando estamos a las puertas de uno de los días con más compras del año, cada vez son más los que optan por darle una vuelta de tuerca y convertirlo en una jornada reivindicativa.

Black Friday

El Black Friday está a la vuelta de la esquina. / Getty Images

Filadelfia es la mayor ciudad del estado de Pensilvania, en EEUU. Una gigantesca urbe en cuya área metropolitana viven casi 6 millones de personas y que, durante un tiempo, llegó incluso a ser la capital del país. Fue allí donde en los años 60 nació un término, el de Black Friday o viernes negro, que se utilizó por parte de los agentes de policía encargados de regular el tráfico para referirse a la enorme cantidad de coches que abarrotaban el centro de la ciudad al día siguiente de Acción de Gracias, cuando la gente acostumbraba a salir de compras atraída por las rebajas del pequeño comercio.

Hoy el Black Friday se ha internacionalizado, convirtiéndose en el pistoletazo de salida para las compras de Navidad y en el día con mayor consumo de todo el año. Las ofertas se multiplican, en todos los sectores, y las marcas y negocios estiran su vigencia más allá de un solo día, convirtiéndolo en una fiesta que se prolonga hasta tres días e incluso una semana, y que ha dado pie a nuevas propuestas comerciales como el Cyber Monday, en el que las ofertas se centran especialmente en Internet.

Otro consumo es posible

En los últimos años, el inmenso crecimiento del Black Friday en todo el planeta ha llevado a muchos a aprovechar la cita para denunciar el consumismo desatado que promueve. Un movimiento que, como el propio Black Friday, tiene su epicentro en EEUU, donde todos los años son habituales las imágenes de activistas frente a grandes superficies para protestar contra las consecuencias de comprar compulsivamente ante la mirada incrédula de los clientes. A las protestas se unen iniciativas como el Buy Nothing Day en el que se invita a la población a no comprar nada el último sábado de noviembre, a modo de contrapeso al Black Friday.

¿Y si aprovechásemos el tirón de una fiesta dedicada al consumo irracional para hablar de la necesidad de comprar con cabeza?

Todas esas protestas, unidas a la concienciación cada vez mayor en materia ecologista, han hecho que algunos se hagan una pregunta: ¿Y si le diéramos la vuelta al Black Friday? ¿Y si aprovechásemos el tirón de una fiesta dedicada al consumo irracional para hablar de la necesidad de comprar con cabeza? De esas preguntas nació un movimiento que no para de sumar adeptos, y que ha sido bautizado como Green Friday.

La idea es sencilla, y pueden participar en ella tanto los consumidores como los comerciantes. De hecho, algunas empresas como Patagonia, Ecoalf o incluso Ikea han apostado por el Green Friday poniendo en marcha iniciativas que promueven el consumo responsable o la reutilización de sus productos.

Hay quien va incluso más allá: ante la emergencia climática, el objetivo no ha de ser comprar de manera un poco más responsable, sino cambiar radicalmente nuestra manera de consumir. Darnos cuenta de que los recursos del planeta son limitados, y que el actual modelo nos lleva directos al desastre, especialmente en un escenario de cambio climático que ya es una realidad. Quizá sea el momento de ahondar en conceptos como reducir, reutilizar y reparar. Y de dejar de alimentar a un monstruo a todas luces insaciable.

Las cifras parecen apuntar en esa dirección. La industria textil es la más contaminante del planeta, sólo superada por la petrolera: cada año se producen más de 150.000 millones de prendas, de las cuales el 75% acaba en el vertedero. En lo que se refiere a la electrónica, los aparatos usados inundan los vertederos de países como Ghana, donde se ha convertido en un problema social y de salud pública de primer nivel. Según la ONU, el 80% de la basura tecnológica generada en todo el mundo se exporta a países tercermundistas donde no existe ningún tipo de regulación.

A todo ello se une una realidad innegable, y de la que apenas se habla: este año, la inflación provocará que muchos no compren nada Según una encuesta elaborada por el comparador de precios idealo.es, el 41% de los españoles no cree que vaya a comprar nada durante estas fechas por culpa de los altos precios y el temor a una recesión inminente. El estudio también desvela otros datos interesantes: el 54% de los encuestados afirma que ya tiene todo lo que necesita. Y 1 de cada 4 asegura que que quiere limitar su consumo. Poco a poco, la conciencia sobre una manera distinta de consumir se va abriendo paso.


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