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Rayden sobre su primera novela: “Creo que la gente, con el último párrafo de la novela, se va a excitar”

Es la primera vez que el cantante siente una vocación por encima de la música

Rayden lanza su primera novela. / Carlos Alvarez H./Getty Images

El acercamiento de la mujer cactus y el hombre globo no nos suena a nuevo porque hace tiempo que Rayden lanzó una canción con este título. Era la previa de la novela que ha lanzado este 2023, la primera de su curriculum literario.

El rapero se ha estrenado en este formato con una historia de amor en un contexto muy urbano y que destila ese carácter provocativo y de denuncia tan identificativo suyo.

Sahara trabaja en la floristería de su madre y Ciro suplanta la identidad de un hombre que sufrió un accidente por su culpa cubriéndole en su trabajo de repartidor de comida. Un día chocan en la calle y ahí comienza una historia llena de matices que engancha desde los primeros versos hasta el último capítulo.

No les va bien en el terreno sentimental, pero la vida da muchas vueltas. Retrocedemos a tiempos pre pandemia, cuando en Madrid vivíamos elecciones. Y de todo eso hemos hablado con él.

Habíamos hablando de literatura en otras ocasiones, pero por poemarios o cancioneros. Tu primera novela y dentro del género romántico, ¿lo tenías claro desde el principio?

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Sí, desde el primer momento quería mostrar ese caballo de Troya, ese trampantojo donde, disfrazado de historia de chico conoce chica, mostrar todas las problemáticas del tejido social actual, de la forma de vincularnos a nivel político, de xenofobias, todo ese tipo de manchas negras en una sociedad polarizada. Poder desgranarlo y colárselo a la gente sin darse cuenta.

Es una novela con muchas capas, pero con esa base de chica conoce chico. ¿Es ese tejido del que hablas el que crees que logra enganchar al lector?

Es verosímil. Cualquier persona se puede sentir representado con los diálogos o representada con cada uno de los personajes que lo conforman y porque está emplazada en un lapso, de mayo a la noche de San Juan de 2019, en el que nos creíamos invencibles, antes de lo que vino después por esas mismas fechas en 2020. A lo mejor engancha tanto por eso y porque, al final, los personajes son como figurantes. Creo que Madrid es el personaje y es muy difícil no imaginarte transitando esas calles que se describen. Es el magma que se traza en la novela.

Más difícil imaginarse recorriendo esas calles en bicicleta como Ciro, ¿no?

Encima hay una cosa que me encanta, cuando presento el personaje de Ciro y empieza a hacer un itinerario y si algún friki que destina tiempo y energía para trazar el camino que hace, se dará cuenta de que va en sentido contrario y me encanta porque te presenta al personaje en ese punto de su vida que está contra todo, en esa época más rebelde que está que se revuelve panza arriba. Es una capa más de presentarte al personaje.

Como en toda historia de amor, siempre hay conflicto, ¿no puede ser la vida fácil?

Es que la vida es todo el rato un conflicto. A mí me encanta andar porque solucionas conflictos que tienes en tu cabeza y todo lo aclaras. Creo que la vida es un barullo constante y, encima, cuando entran más personas por medio, más aristas de barullo y es un reflejo de lo que ocurre.

¿Eres lector habitual de literatura romántica?

No de literatura romántica sino de historias que me conectan. El otro día hablaba con mi novia que, para mí, es más fácil conectar con algo que esté emplazado en una época donde vivo yo y con lugares con los que conecto yo, que con un asesinato que me cuenten de 1930 en una ciudad en la que yo no estado. Si es una novela de crimen como Agatha Christie, ahí sí que engancho, pero un thriller de estos, no conecto tanto. Pero la trilogía de Nocturna, de Guillermo del Toro y Chuck Hogan me flipa y me lo leo entero. Soy más de libros que de géneros. Hay cosas que enganchan y hasta que no termino, no puedo con la vida.

El romántico es un género mayoritariamente de autoras femeninas, ¿un intruso?

No, yo me fijo en las historias. Y como siempre he sido el raro en cualquiera de mis expresiones artísticas, parece que es lo denostado hasta que se pone en boga, ya lo tomo con deportividad e, incluso, con cierto morbo.

No me extrañó verte llorar cuando anunciabas segunda edición a la venta.

Vertiguillo porque había cambiado de editorial, de Planeta a Penguin. Fue una apuesta muy clara de Penguin y el primer lanzamiento del año de Suma y era como que estaban confianza de mí y claro, cuando la primera edición, que eran 10.000 ejemplares, se agotaron en tres días, era como, vale, ya justifica. Me daba hasta vergüenza pedir taxis para volver a casa. Me daba vértigo, pero sorprendido y muy contento.

Es la primera vez que siento vocación por algo, incluso por encima de la música

Como decía antes, habíamos hablado de poesía, de canciones, pero hasta ahora, nunca habías probado con la novela, ¿cómo te has sentido?

Es la primera vez que siento vocación por algo, incluso por encima de la música. Empecé en la música obligado por mi grupo de amigos, por no quedarme atrás. Yo soy un poco ambivertido, soy introvertido, extrovertido, dependiendo de la persona, pero de pequeño tenía muchas dificultades para expresarme y todo lo hacía con poesía. Muy mal, pero todo lo hacía en poesía. Cuando vi la posibilidad de sacar poemarios, para mí era un hábitat que no me sonaba raro. Pero la primera vez que he sentido vocación ha sido con la novela y, de hecho, ya he empezado con la segunda y ha sido como muy sorprendente, que encuentres tu vocación a los 37, mientras te va bien en otras disciplinas de arte. Es raro, pero muy reparador.

¿El feedback que te llega de una novela es igual?

La gente creo que se toma más en serio las novelas, parece como que ya es en serio. Algunas veces voy a alguna entrevista y me dicen, ‘oye, que está muy bien la novela’ y es como, ‘gracias’, pero es como un halago envenenado, como que no apostaba nada por ti. Pero está siendo muy bueno.

Es una novela muy tú, donde no te muerdes la lengua y tiene, como decíamos, muchas capas, ¿te hiciste una lista de temas a tratar?

No. Sí que es cierto que tenía claro cada personaje, cómo quería que fuesen y a partir de ahí no quería obligarles a transitar por lugares que no querían. Querían que me sorprendiesen. Sí es verdad que hice una búsqueda de efemérides, de buscar todo lo que ocurrió entre mayo y la noche de San Juan de 219 y claro, cuando caí que hubo elecciones, en Madrid y todo lo que supuso, dije, ‘tengo que meter esto’. Y encima con el personaje de Ciro y el personaje de la abuela, que la abuela es como yo en twitter, tengo que meter esto. Me pareció genial y muy orgánico porque parece que hay una ley de Murphy que cuando te empadronan en un sitio rápidamente te ponen de vocal en una mesa electoral.

¿A ti te ha tocado?

Todavía no, pero acabo de escupir arriba porque va a haber elecciones ahora y me acabo de empadronar. Pero había cosas que me parecen increíbles. Buscar cómo era el algoritmo de Instagram que había esa pestaña turbia de siguiendo, que ves lo que hace la gente que sigues, a quién le han dado me gusta, es turbio. Había una serie de cosas de las que tenía que hablar porque da para ello. Y el truco es que no se notase mi mano, sino que los personajes, de una manera orgánica llegan a este punto por sus caracteres o sus aristas.

¿Qué fue primero: la novela o la canción?

Fueron primero los dos primeros capítulos de la novela. Hice dos capítulos más, cuando quería hacer toda la novela en verso y dije, ‘esto no se puede sostener’. Borré el tercer y cuarto capítulo y esto va a ser como un opening de un musical y luego empieza toda la novela. Ahí fue cuando hice la canción, pero la tenía que sacar.

El caso es que nos llegó la canción con videoclip y dos rostros muy reconocibles: Bernabé Fernández y Mina El Hammani. Es imposible leer la novela sin ponerles cara, ¿eso es bueno o malo?

Bueno, y lo tomo con un halago. Ven la poesía muy visual y rápidamente quieren enviarlo a Netflix o HBO para que hagan su propia serie o película. Entre que la novela es muy visual y en un posible cast ves a Bernabé y Mina, que son dos actorazos, genial. He hablado con ellos que hay una cosa, yo no sé si llegará a serie, pero hay una escena que yo no me quiero morir sin verles actuar en esa escena y lo grabaré, aunque sea para subirlo a mis redes con la productora que me hace los videoclips para hacerlo bien.

Hay una playlist muy completa en el libro, ¿cómo la has seleccionado?

Cuando terminaba el capítulo, creo que cualquier persona que ha leído la novela, al cuarto capítulo ya ha descubierto el truco, que tiene mucho que ver y es una forma de descontextualizar, desdoblar y arrugar y volver a plegar unos versos de una canción muy conocida para la gran mayoría y que pille otros tintes. Cuando terminaba el capítulo veía que canción podía representar eso y de ahí que esté hasta el Ratoncito Pérez del Cantajuegos. Había cosas como Amaro Ferreiro que quería meter sí o sí, porque me parece uno de los grandes letristas que hay en España. Yo la canción que quería meter era Sherpa, pero no me pegaba para ningún capítulo, y dije, pues bueno, Vota el amor, sí que pega. Gracias a Amaro, cuando vi que había elecciones, ya supe cómo hacer esos cuatro capítulos que transitan en todas las elecciones porque cuando yo escuché el disco de Amaro le dije, ‘tío, tienes que hacer un videoclip que sea una relación de amor desde un vocal y una persona que va a votar’. No lo hice y es mi homenaje a Amaro, poder reflejar esa apetencia en la novela. Se ven mis gustos: Paolo Nutini, Alabama Shakes, Carmen Boza…

De hecho, Carmen Boza es reincidente.

Habla muy bien de Carmen Boza que pega como banda sonora de esta vida, de estos personajes.

Al margen de la tuya, ¿cuál de las canciones de esta playlist escogerías como tema central?

Desconocidos de Carmen Boza. En la novela no sale en mi canción porque salió el 5 de febrero de 2020, es decir, cronológicamente no existía. Pero, Desconocidos por lo que dice la letra, dos personas que lo han sido todo, se chocan y tienen que ejercer con deportividad el papel de desconocidos. A la fuerza tienen que recordar olvidar y me parece muy valiente eso.

Agradecer a Miley Cyrus la campaña del libro.

“Las flores son el romanticismo barato simbolizado de los infieles, ¿te has regalado o has regalado más flores?

Yo regalo muchas flores, muchas flores y, sobre todo, cuando quiero que digan cosas. Me encanta enviar flores, pero no soy de los que solo envían flores en San Valentín o en cumpleaños. Me parece una forma de ‘me he acordado de ti’. Y no flores de esto tipo, para flores de la pasión, sino que conozco a la persona y sé qué flores le gustan y ahora es la temporada y se las regalo. Creo que hay cosas que no se dicen con palabras, se dicen con otras cosas, Miley Cyrus mediante. De hecho, agradecer a Miley Cyrus la campaña del libro.

La mentira es uno de los temas centrales, ¿es inevitable?

Sí porque la peor mentira es la que nos decimos religiosamente cada día a nosotros mismos. Es una idea de evitación, de no enfrentarnos a nosotros mismos. Creo que la sociedad actual se alimenta mucho de esa mentira. Con tantos estímulos es fácil escurrir el bulto y si alguien te está reflejando actitudes de ti o patrones que no quieres repetir, es más fácil desechar a esa persona que mirarte lo que tienes dentro. A mí me gusta mucho de la novela que son dos personas muy torpes, van por la vida derrapando. Van con su mochila de piedras y cuando colisionan se cambian una de las piedras por carbón dulce y a partir de ahí, todo lo que pasa. El libro, más que una mentira es un trampantojo. Bajo esa falsa apariencia, si te atreves a asomarte, puedes ver la verdad de las cosas, te guste más o menos.

Confío más en el tú a tú que en el fueguito en redes sociales.

A mí lo que me gusta es que ese choque tenga lugar en la vida real, que parece que ahora solo puedes conocer al amor de tu vida en las redes sociales o en la televisión.

Síiii y qué pena. No se puede ser tan torpe en lo virtual. Hay un romanticismo en lo torpe, torpe bien entendido. No ‘chica guapa’. Quitando heterobasicadas, creo que, en las distancias cortas, en el tú a tú, en la torpeza de tener a la persona delante, confío más en eso, que en algo de fueguito en redes sociales.

Eso de ‘qué pena’, ¿es cosa de la edad?

No sé, es raro porque yo conocí a mi pareja por redes sociales porque una amiga que es fotógrafa me encomendó que a ver si podía hacer poemas basados en fotografías que hacía ella y una de las modelos era ella y nos conocemos desde hace muchos años y como poco a poco, la vida nos ha puesto. Ha sido por redes sociales, pero la foto me la pasó por whatsapp la fotógrafa. No hubo fueguito.

El sexo se intuye en todo el libro, pero no quería meter escenas porque yo soy muy descriptivo.

Últimamente es raro encontrar novela romántica en la que no hay escena de sexo. La tuya no tiene.

Es consciente, no quería hacerlo porque quería generar otra cosa. Creo que la gente, con el último párrafo de la novela, se va a excitar. Es una de las cosas que mi editora me dijo, ‘tu forma de escribir me recuerda a cierto escritor que habla de una carrera en la media que dice más y excita más que una escena de sexo’ y lo que pasa al final es así, dije, a ver si lo consigo. Se lo conté a mi editora y me dijo, ‘lo has conseguido’ y fue porque me picó con eso. Me parecía que era una forma diferente de mostrar las cosas. Ver cómo Ciro se podía sentir mal después de haber consumido un cuerpo, pero intuyes lo que ha pasado, pero no te cuenta la escena del sexo. La luz que se cuela por las rendijas de la ventana, hace un código morse en la espalda de la chica que le dice huye y es como se siente él fatal y se frustra porque no encuentra el amor. El sexo se intuye en todo el libro, pero no quería meter escenas porque yo soy muy descriptivo y eso me lo guardo para mi círculo cercano.

“La desconfianza es miedo indefenso”, pero parece casi inevitable en las relaciones de hoy en día.

Muchas veces dicen que el odio es lo contrario al amor y lo contrario al amor es el miedo y por eso, con esa inseguridad crece la sombra y la desconfianza y me parecía bonito mostrarlo. Somos vulnerabilidad con patas y no está mal visto. El triunfo del fracaso de nuestros padres era educarnos en la enseñanza de que ser vulnerable es malo y de que te van a dar muchas hostias por ser bueno, de inocente eres tonto, estas cosas. Ser vulnerable está bien, hijoputas los otros que se aprovechan de eso. Es el primer paso de quitarnos las máscaras y hablar de la desconfianza y que eso nos hace vulnerables es una forma también, paradójicamente, de empezar a construir una confianza más de verdad.

Decíamos que no hay escena de sexo, pero sí hablas de empotrar a alguien que odias y queda abierto el debate. A ti lo de provocar siempre te ha gustado.

Empecé a indagar respecto a esto. Hay gente que odias tanto que tiene como cierta erótica, pero al final, no es esa persona, es que la odias tanto que quieres sobre ponerte y como eran elecciones quería reflejarlo con lo más de antonomasia y mostrar esto. Hay gente ‘unga unga’ que dice este tipo de cosas y tú no quieres hacer esto, lo que pasa es que te puede el morbo de esto, pero eres o un nini o un mileurista al que te están recortando libertades. Era una forma de reflejarlo y lo tenía en mi cabeza totalmente así, como una conversación de whatsapp y lo primero es eso. En las firmas, voy con mi guitarrista y leemos pasajes y entre medias cantamos canciones, antes de cantar Calle de La llorería, leemos esta conversación de WhatsApp y la gente que no se había leído el libro, se empiezan a escuchar risas de estas graves de qué está pasando. La novela es eso, saca los colores.

Hablando de política, hablas de Ayuso, Almeida, los jóvenes y guapos que buscan los de derechas para embaucarte… ¿es lo que tocó en esa época o tu obsesión por cierta vertiente política?

Mi obsesión por vivir y defender lo que son políticas sociales que pueden facilitar una vida digna. Sí que es cierto que en la novela pongo un personaje con el que la gente puede empatizar con él, es una persona que no tiene trabajo, es padre de familia y siente que no puede mantener a su familia y ve que hay un discurso de odio que defiende que hay gente que viene de fuera y tienen ayuditas o paguitas y facilidades. Hay gente muy sensible a comprar ese discurso y también lo planteo en la novela. También es mostrar a una generación completamente desencantada con la política que no vota, cada uno que haga lo que quiera.

Más temas que planteas… los instapoetas, ¿sí o no?

A mí me encantaba pensar que Ciro si existiese me odiaría. No a gente como yo, sino a Rayden. Que le preguntasen y dijese, este es un vendido, cuatro frases y mira, mata un árbol para esto, y encima en la Feria del Libro, colas para firmar y mira esta persona… quería reflejar eso. Haciendo una caricatura de figuras como la mía, ha quedado una figura muy retratada y aproximada de otras personas. Ese tipo de personas, si se han sentido tan identificadas que duele, que se lo hagan mirar. Hay una cosa con la que yo no puedo y son las ínfulas, en ningún campo. Nadie somos para tanto. Me encanta lo normal y lo llano y cuando veo eso, no puedo y me puede.

Pero, ¿has leído alguna vez el libro de un youtuber o solo has visto sus colas en la Feria del Libro?

No, el único libro de influencer que he leído es El libro de la vida de Bart Simpson, es el mayor influencer que hay, y cuando era joven.

Hablas de relaciones familiares complicadas, ¿eso es una proyección?

Total. Creo que la gran mayoría de nuestras edades vienen de una generación de madres y padres que no saben pedir perdón y por favor y cuando la lían se acercan como si nada hubiera pasado y en muchos casos crecen con una ausencia de cariño y afecto y luego te lanzan al mundo y buscas afecto con una inseguridad y apegos por miedo a quedarte solo y para mí son proyecciones y considero que para mí los personajes han sido como arrancarme puntas de estrella de mar y han crecido propias entidades y cada uno con su forma de gestionar las relaciones verticales y la anatomía de los padres ausentes estén presentes o no.

Uno de mis miedos es convertirme en un padre ausente para mi hijo.

Sahara está sometida a los deseos de su madre que no le permite ser ella misma y la quiere todo el rato para sí, ¿eso también es una proyección?

Pero una proyección en el sentido contrario. Yo tengo un trabajo que uno de mis miedos es convertirme en un padre ausente para mi hijo. Tengo la suerte de que estoy muchísimo con él. Uno de mis triunfos es que en el mes de enero he estado medio mes entero. La suerte que tiene mi hijo es que, a pesar de que su madre y él no estemos juntos, nos llevamos genial y somos compañeros de crianza que él, el pobre, está vendido todo el rato, porque hablamos todo el rato. Yo tenía miedo y, por eso, relaciones pasadas se quedaron resentidas porque yo me conseguí quitar la capa de padre. Si era hombre o ser humano que disfrutaba y me quitaba la capa de padre me sentía mal padre y eso quería reflejarlo. Yo he sido un padre que no ha abandonado, que está muy presente, que me encanta la inteligencia emocional que estoy transmitiendo a mi hijo, que me encanta que encuentre un lugar en el que puede hablar de todo. Va a hacer siete años ahora, pero tenía miedo que por mi trabajo mi hijo dijera que es que mi padre no está. Y yo cuando me voy a Latinoamérica de gira lo paso fatal porque necesito hablar con él, el contacto y nuestro pequeño contacto. Y eso se refleja en Sahara y su madre, cuando su padre no está y ella siente que ha sido su culpa y es mi miedo a que mi hijo me hubiera visto así.

¿Juego de Tronos se puede aplicar a todo momento de la vida?

Eso me parecía muy guay ver a quién iba a presentar como el friki, a él o a ella y digo, tiene que ser ella. Todo el rato hace analogías de Marvel, de Juego de Tronos y me flipa porque es una persona introvertida, pero que le gusta esta cultura. En cambio, Ciro, que es como un cínico, altivo, literato y tal, me flipaba que ella todo lo pudiera relacionar con Juego de Tronos. Y me parecía la hostia porque cuando no sabía qué decir, metía una analogía de Juego de Tronos y ya está. El otro hablando de que la soledad es una copia de llaves mal hecha y ella es como, me da una hostia que me viste de Arya Stark en la casa de los mil rostros. Y eso se entiende.

Cristina Zavala

Periodista enamorada de todo el entretenimiento. Enganchada a la tele, los libros, los últimos lanzamientos...

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