¿Fue 'Supermodelo' de Cuatro tan fuerte como 'America’s Next Top Model'?
Analizamos la versión española del cuestionado talent de modelos que inventó Tyra Banks a principios de los 2000's
Judith Mascó en la presentación de Supermodelo 2007 / Jose R. Aguirre
Netflix acaba de estrenar La cruda realidad: Dentro de America's Next Top Model: un documental de tres episodios donde los protagonistas del famoso concurso estadounidense repasan los logros y, sobre todo, las polémicas del programa de Tyra Banks. Un talent competitivo donde un grupo de chicas jovencísimas intentaban hacerse un hueco en la industria de la moda.
Eso sí, el programa americano, que empezó en 2006, viéndolo con la visión de 2026, es una acumulación de red flags, permitiendo comportamientos que a día de hoy serían totalmente cuestionados y cancelados. Desde agresiones sexuales que se emitieron en directo hasta declaraciones que promovían los desórdenes alimenticios, pasando por el desamparo de las concursantes una vez que eran eliminadas.
En España también tuvimos nuestro propio America's Nex Top Model: Supermodelo. Un programa que llegó en 2006 a nuestras pantallas con Judit Mascó como nuestra Tyra Banks en Cuatro. Aunque, hay todo hay que decirlo, la modelo española no era tan villana delante de las cámaras.
Judit Mascó en la presentación de Supermodelo 2017 / Jose R. Aguirre
Es cierto que tres temporadas, que es lo que se emitió el programa en España, no dan parta tanto como las 24 de Estados Unidos, pero sí para echar la vista atrás y ver todo lo que hemos avanzado como sociedad. Y es que el formato de Supermodelo, al igual que las pasarelas de principios de los 2000's, dejaba al descubierto dinámicas que hoy no podrían tratarse en televisión (por suerte): presión estética, exigencias desmedidas y una industria que normalizaba incomodidades.
La base del programa era clara: formar a jóvenes aspirantes para competir en el prestigioso certamen Elite Model Look, un concurso que exige medidas estrictas y estándares de delgadez muy definidos. Y ese objetivo marcó inevitablemente la filosofía del reality. La propia Judit reconoció en una entrevista para Vanity Fair en 2015 que el programa era bastante complicado: “Se parecía mucho a la tensión que iban a tener en la profesión”. Además, reconoció que lo que intentaban en el concurso era reflejar la realidad del modelaje con carreras breves e inicios tempranos.
Además, en su momento, defendió las pruebas de transformación físicas. Que, al menos en España, eran solo una cuestión de pelo (y no de ortodoncia como en Estados Unidos que hacía auténticas barbaridades). Un momento que era de los más recordados del reality: “Si te dicen que puedes despuntar con el pelo corto, te lo cortas”, recordó Judit. De hecho, muchos recuerdan todavía el cambio de María José Gallego, la ganadora de Suermodelo 2006, que entre lágrimas cortó su larga melena.
El equipo de Supemodelo 2007 con Emmanuel Rouzic, Cristina Rodríguez, Judit Mascó, Vanesa Romero, Marta Romero, Valerio Pino, Ruben Nsue, Javier Martinez y Jimmy Roca / Jose R. Aguirre
De hecho, parecía que estos cambios de look tan radicales se los hacían a aquellas que menos se quejaban. Y es que Alba Carrillo, que participó en 2007, ha confesado que el equipo no se atrevió a tocarle la melena por tener una personalidad "más echada para alante".
La letra pequeña de la industria
Durante sus tres temporadas, Supermodelo funcionó como una academia intensiva: pasarela, fotografía, interpretación corporal, estilismo, nutrición… Un entrenamiento diario que podía ser tan inspirador como duro.
Y aunque en pantalla no vimos polémicas tan extremas como las de Tyra Banks —eso de poner a chicas a posar colgadas de arneses o simular su propia muerte en una sesión de fotos—, sí existió una presión latente y constante.
No hablamos de insultos directos al cuerpo, sino de un escrutinio continuo. Medidas, proporciones, actitud, peso. Lo que entonces llamábamos “criterios profesionales” hoy lo comprendemos como un reflejo de una industria que estaba muy lejos de cuidar a quienes aspiraban a entrar en ella.
Este cambio de mirada ha sido subrayado incluso por sus protagonistas. En un reencuentro televisivo reciente, Alba Carrillo y Judith Mascó reconocieron haber vivido situaciones incómodas y normalizadas dentro del programa y del sector. Mascó llegó a admitir que, en ocasiones, prefería “apartarse o irse” de situaciones que la hacían sentir violentada cuando veía a las chicas en una prueba.
Y Carrillo lo resumió con una frase que funciona casi como tesis de lo que hoy entendemos del reality: “Antes lo veíamos normal y ahora sabemos que no tiene que ocurrir”.
¿Fue entonces tan fuerte como America’s Next Top Model?
En cierto modo sí, pero no por lo que parecía en pantalla. America's Next Top Model jugaba a la espectacularidad, a lo excéntrico, al clip viral. Supermodelo, en cambio, era más disciplinado, más académico, más de escuela de moda. Pero ambas compartían el mismo esqueleto: mujeres muy jóvenes enfrentándose a un sistema que marcaba su valor a través del cuerpo.
En España no tuvimos pruebas extremas, pero sí ritmos agotadores, disciplina dura y un estándar corporal tan rígido como el del formato norteamericano.
De hecho, el momento más viral de Supermodelo España es la famosa caída de María Amparo. Una concursante que desfilando se tropezó y se cayó en la piscina. Un momento que ya es un meme de la televisión patria.
Una vez terminado el programa
Lo cierto es que en España, las modelos que salieron del formato sí tuvieron (de alguna manera) las puertas abiertas para trabajar en la industria de la moda. En America's Next Top Model, las chicas se quejaban de no haber conseguido trabajo en las pasarelas por haber salido del concurso durante las primeras ediciones.
Quizá la modelo más conocida del formato (sobre todo por su paso por televisión) es Alba Carrillo. Aunque no ganó la segunda edición fue el mayor fenómeno del programa. Y sí, ha trabajado de modelo durante muchos años, pero también como tertuliana, concursante de realitys y escritora.
Alba Carrillo en la actualidad / Pablo Cuadra
La ganadora de la primera edición, María José Gallego, también ha tenido una vida dedicada a la moda. Tras su paso por el programa, desfiló y trabajó en España, y dio el salto a Milán tras el programa.
A la de la segunda edición, Noelia López, tampoco le fue nada mal. Y es que tras ganar el concurso empezó su carrera en el modelaje, trabajando para algunas de las firmas más importantes del país.
Noelia López en 2025 / Pablo Cuadra
Aunque como modelo, la que más trabajo tuvo tras su paso por el concurso fue Malena Costa, quien ha trabajado en pasarela, publicidad y todo tipo de reportajes fotográficos.
Malena Costa en la actualidad / Aldara Zarraoa
Otra concursante que se hizo un hueco en la industria del entretenimiento (pero no de la moda) fue Paloma Bloyd, quien se quedó como semifinalista en 2007. Eso sí, su carera fue por el mundo de la interpretación, protagonizando la película Perdona si te llamo amor o series como Cuéntame cómo pasó. De hecho, lo último que ha hecho ha sido Machos Alfa.
Paloma Bloy en la actualidad / Pablo Cuadra
Un reality "cuestionable", pero muy lejos del original
Revisar Supermodelo desde 2026 no es solo un ejercicio nostálgico. Es también una forma de entender cómo ha cambiado —afortunadamente— nuestra percepción sobre los límites en los realities de formación, cómo tratamos el cuerpo femenino, y cómo hablamos del bienestar físico y emocional en televisión. Lo que entonces vendíamos como “disciplina” hoy lo analizamos como “presión”. Lo que considerábamos “exigencia” ahora lo identificamos como “incomodidad tolerada”. Y lo que parecía un juego televisivo tenía, en realidad, consecuencias reales en chicas de 18 o 19 años.
Pero también es justo decir que el programa abrió puertas. Dio visibilidad, formó a muchas participantes y dejó carreras consistentes que continúan hoy.
Alberto Palao
Periodista musical especializado en pop. Graduado...Periodista musical especializado en pop. Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Uso mis conocimientos para ver más allá de lo que la gente escucha, analizando los videoclips y las letras hasta encontrar una buena narrativa. He entrevistado a Karol G, Rauw Alejandro, Aitana, Lola Índigo o Ana Mena.