Entrevista a Zzoilo: "Está muy bien aprenderse las normas para saltárselas y sentirte libre"
El cantante valenciano nos cuenta todos los secretos detrás del 'menú' que es su primer LP

Zzoilo en una foto promocional
En 2020 llegó a nuestros oídos la exitosa Mon Amour; y con ella, el nombre de un misterioso artista nuevo. Zoilo Tuñón, de origen valenciano y conocido artísticamente como Zzoilo, no estaba metido ni en los radares ni en la escena musical. Pero hace 6 años, dio el golpe y entró de la mejor manera posible: con un primer tema que brilló como si hubiese sido creado por alguien que lleva toda la vida en la industria.
Durante estos últimos años, tras el éxito de este tema que dio el pistoletazo de salida a su carrera como artista, el cantante ha sacado muchas canciones y colaboraciones con artistas como Aitana, Carlos Baute o NANO Mz. Pero hasta el pasado 2025, no aterrizó su primer LP al que ha titulado No Soy Un Artista.
En LOS40 hemos tenido el placer de recibirle y hablar con él para descubrir de primera mano qué ha significado para él el lanzamiento de este primer álbum, cómo ha sido su proceso personal y creativo desarrollándolo, qué hay detrás del vínculo que representa el disco entre la música y la cocina, y cuáles son las historias que cuenta en él... Todo con motivo del auténtico menú degustación que es No Soy Un Artista.
LOS40
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Pregunta (P): Publicaste tu primer sencillo en 2020, y desde entonces has sacado muchas canciones y colaboraciones con otros artistas que han tenido mucho éxito, pero nunca has llegado a dar el paso hacia el lanzamiento de un LP, hasta ahora. ¿Qué es lo que ha provocado el retraso hasta 2025 de este primer álbum?
Respuesta (R): Empecé en la industria de la música con mi primer sencillo, Mon Amour, y eso la lío pardísima. Al final entré en una dinámica de sencillos y sencillos, y firmé con una discográfica que me llevó hacia lanzar solo singles. En el momento en el que decidí sacar un álbum, ciertos problemas con la discográfica bloquearon mi carrera durante un año y medio, casi dos; así que ese álbum que debería haber salido el tercer año, al final se retrasó hasta el quinto año de mi carrera... Pero creo que todo llega en su momento y que al final no fue retrasarlo, sino que la vida me dijo, “2025 es el día de tu álbum”. Y así ha sido.
P: ¿Qué ha significado para ti la creación, desarrollo, y finalmente publicación de No soy un artista?
R: Ha sido un trabajo muy chulo, muy duro y muy emocional. Es un álbum en el que he tenido que mirar muy adentro, muy hacia atrás; enfrentarme a miedos que pensaba que tenía superados y darme cuenta de que muchos sí estaban superados, pero otros no. Recordar momentos muy bonitos de mi vida, y otros no tan bonitos. Es un álbum en el que he aprendido mucho a ser sincero conmigo mismo, a exponerme, a quitarme esa careta de artista y enseñarme más como persona... Y de ahí el nombre de No soy un artista.
He aprendido a ser sincero conmigo mismo, a exponerme, a quitarme esa careta de artista y enseñarme más como persona.
— Zzoilo para LOS40
P: ¿Por qué el nombre No soy un artista? ¿No te consideras uno?
R: Sí que me considero un artista, pero me considero muchas más cosas aparte: yo era cocinero. Cuando empecé en la música, dejé de ser cocinero por obligación; no porque quisiera solamente dedicarme a la música, sino porque no me daba tiempo a seguir en las cocinas. Así que me considero cocinero, fui socorrista, estudiaba imagen y sonido porque quería hacer fotografía... Soy muchas cosas más allá de artista. El nombre (del disco) No soy un artista me parecía muy fuerte y en realidad tendría que haber sido No soy solo un artista... Pero se quedaba muy largo y tenía mucha más fuerza No soy un artista, la verdad, no voy a mentir.
P: ¿De dónde ha salido la idea de unir conceptualmente la cocina con la música? ¿Qué significan para ti estos dos aspectos de tu vida, y cómo has logrado compaginarlos tan bien?
R: La idea de juntarlos nace básicamente por mis ganas de volver a sentir que tenía el poder en lo que hacía. Cuando entras en la industria de la forma en la que entré yo, con un éxito tan global, te dejas llevar un poco por la corriente y por lo que te va diciendo tu equipo... Yo no tenía ni idea de cómo trabajar en la industria, así que pasé a ser un títere, una persona que se dejaba llevar: me dejaba poner donde me pusieran, las canciones que me dijeran que sacara... Es verdad que yo las componía, pero me guiaban hacia componer eso. El último momento en el que yo recordaba que tenía el poder sobre lo que hacía era cuando trabajaba en el restaurante de mis tíos y era el jefe de cocina: yo decidía cómo funcionaba y dirigía el equipo. Quería volver a recordar eso y dije, “qué mejor forma que fusionando la cocina, que es algo en lo que yo me siento el líder, y la música en la que ahora voy a poder decidir”.
P: ¿Por qué decidiste irte a vivir a México, y qué ha significado para este álbum la vida que has llevado en ese país durante unos meses?
R: Irme a vivir a México, estar allí unos meses, fue para reconectar conmigo y volver a cogerle el cariño que le perdí a la música en ese año y medio que estuve bloqueado y atado de pies y manos sin poder sacar nada. Llevo viajando a ese país cinco años. Desde que empecé en la música, he estado yendo a cantar, hacer conciertos, giras, grabar con artistas mexicanos... Pero nunca había conocido su cultura ni su gastronomía, y me encantan. Nunca había conocido las calles, la gente... Así que decidí que era momento de ir para allá, y ver cómo componen, cómo escriben.
En México lo sienten todo de una forma distinta, mucho más directa y no tan metafórica como a lo mejor podemos sentir aquí, que nos vamos por las nubes en muchas cosas. Allí si les gusta algo te lo dicen, si no les gusta te lo dicen, si están enamorados te lo dicen y si están tristes también. Fue un trabajo de reencontrarme, de volver a sentir amor y volver a extrañar y echar de menos casa, que es aquí España, Valencia, Madrid... Fue un viaje muy chulo en el que aprendí muchas recetas que luego plasmé en un álbum, y en el que aprendí a componer muy bien... Y luego todo ello lo puse también en mis recetas.
P: Si este nuevo álbum es un auténtico menú, y lo has desarrollado en México, ¿a qué plato de la comida mexicana correspondería cada uno de los 9 temas de No soy un artista?
R: Esto es una pregunta muy chula porque lo ideamos todo bastante bien. Ahora mismo no recuerdo exactamente los platos, pero básicamente era:
- Tengo un plan: el taco al pastor. Es lo más básico y la base de lo más conocido de la gastronomía mexicana.
- No soy una artista: unas memelas con guacamole y torreznos de una taquería muy conocida que hay en México. Es un plato extraño y complicado, y No soy un artista es una canción extraña, complicada y bastante sincera.
- Descaro: una bebida, el primer maridaje de la canción. Es la más canalla de todas, como la más vacilona, así que era una paloma mexicana, que es con mezcal y potente: dura pero dulce.
- 13,50: una bolsa de papas. Es una canción que empieza diciendo “la cuenta vacía, tengo 13,50”. Era lo más barato de todo, literalmente una bolsa de papas: era sacar unas papitas preparadas, como hacen en México que les ponen tajín, salsa valentina... de todo, y están buenísimas. Pero literalmente cuestan un pavo, entonces era algo muy sencillo.
- 1200: los chilaquiles. Es la primera canción que habla de amor del disco, y es una canción que compuse estando enamorado en el 2020. No tenía tampoco ni un peso, no tenía ni un euro, no tenía nada. Así que es un plato para mí muy sencillo, los chilaquiles, que es un plato barato, muy bueno y el típico que te comerías en una primera cita con una chica.
- Bossa Nova: un desayuno. Habla de la mañana después de la primera cita, cuando sabes que esa persona no es para ti pero bueno, te lo has pasado muy bien y está todo muy guay. Cualquier desayuno le pegaría bien, por ejemplo un pan francés (lo cambiaría un poco para que fuera salado, porque todavía no llegamos a los postres).
- Báilame: un chupito. Es la más ‘erótica’ del álbum, pero sin llegar a ser ‘erótica’, porque es simplemente una canción movidita y muy corta. Empieza a ser otro cóctel, un chupito tequila o un chupito mezcal.
- Los besos que nos dimos: el postre. Es la más melancólica de todas, así que ya empezaríamos con los postres. Me iría a algo con mucho chocolate, un volcán de chocolate o algo así, con dulce de cajeta que es como un dulce de leche pero con leche de cabra que hacen mucho en México y está muy bueno.
- No me lo creo chaval: volvería a España, a mi casa, y probablemente pondría la tarta de tres chocolates que hacía mi madre siempre.
P: ¿Cuál de todas las historias que cuentas en el disco es tu favorita? ¿Y cuál crees que es con la que más puede sentirse identificada la gente?
R: Mi favorita es No soy un artista porque es una canción que fue un reto componer. A mí me gusta mucho el rap, y es la más hip hopera; es puro estilo hip hop y muy boom bap. Esa me gusta mucho, fue un reto componerla y me siento muy identificado con ella. Pero yo creo que con la que más se puede identificar la gente es con la de 13'50. Al final, ahora mismo todos estamos apurados: el alquiler está muy caro, Madrid está muy cara, la vida está muy cara, y yo creo que 13'50 tenemos todos.
P: ¿Qué plan está detrás de la canción Tengo un plan?
R: El plan que hay detrás de la canción, básicamente, es que mi equipo esté tranquilo y se piensen que tengo un plan... Pero mi único plan es improvisar y hacer lo que me gusta, siempre. Era una excusa para que se callasen un poco y me dejasen hacer lo que yo quisiera.
P: ¿Por qué es Los besos que nos dimos la canción que nunca quisiste escribir?
R: Porque habla de un amor fallido, de una relación que no funcionó y me hubiera encantado que funcionase, o que hubiera seguido siendo. No le deseo a nadie escribir canciones de desamor a disgusto, y esa la escribí a disgusto.

P: En No soy un artista dices que cantaste Mon Amour sin haberte enamorado. ¿Cuál es la historia detrás de esa declaración, y cómo has cantado una de las canciones de amor más escuchadas de estos últimos años sin realmente estar enamorado?
R: Es verdad que a lo mejor cuando escribí Mon Amour sí pensaba que estaba enamorado, pero yo creo que era solamente atracción y puro capricho. Tenía 20, 19 años, y es verdad que sentir que estaba enamorado sí lo sentí, pero era un amor de niños. Me gustó la misma chica desde los 10 hasta los 17, pero era eso; al final hoy miro hacia atrás y digo, “era simplemente pasión y amor por esa persona que me caía tan bien, me cae tan bien y quiero tanto, pero no es enamoramiento”. Compuse esa canción porque me gustaba otra chica de donde yo vivía en aquel entonces, en Gandía, pero tampoco estaba enamorado: simplemente era que te gustaba una chica, te gustaba una persona y ya está. Así que canté Mon Amour sin estar enamorado de verdad. Es fuerte, y por esa canción que canté sin estar enamorado, a día de hoy me sigue escribiendo gente para decirme, “¡me caso gracias a tu canción!”, y yo, “¡mira que bien!”.
Canté Mon Amour sin estar enamorado de verdad.
— Zzoilo para LOS40
P: Mirando hacia atrás, a cuando publicaste Mon Amour, y el remix con Aitana en 2021, ¿sientes que tú y tu música habéis cambiado mucho? ¿Qué supuso para ti ese éxito, y cómo ha influido en este LP?
R: Sí que ha cambiado, sobre todo porque fue la primera canción que compuse sin tener ni idea de componer, de escribir, de cómo funcionaban las canciones más allá de las que escuchaba... No sabía que había una estructura que tenía que tener un puente y un estribillo. Lo hice y salió porque salió; de hecho mucha gente me dice que no sabe cuál es el estribillo de Mon Amour, porque tiene varias partes muy cantables. Yo no tenía ni idea, y ahora es verdad que sí que sé cómo componer, cómo escribir, estructurar versos y todo... ¡Ahora me acuerdo de mi profesora de lengua castellana con los sonetos! Todo el análisis sintáctico ahora me sirve mogollón, y mira que lo suspendía siempre. Es verdad que después de cinco años en una vida tan extraña que es la del artista aprendes y maduras mucho, y vives un montón de cosas que te hacen escribir desde otra perspectiva muy distinta a la de cuando tenía 20 años; me consideraba un niño, y componía como un niño. Al final ahora no, ahora es algo más serio... Aunque me lo sigo pasando muy bien componiendo, y hay algunas canciones que parece que las haya escrito el Zzoilo de cinco años.
P: ¿Cuál es la mayor lección que has aprendido en el proceso de creación de este primer LP?
R: La mayor lección que saco del proceso de creación es que, realmente, está muy bien aprenderse y saberse las normas y las estructuras de cómo hacer música... pero para saltárselas y sentirte libre. Si no te sabes las normas, no te las puedes saltar, y a mí me encanta saltármelas la verdad.
P: Antes dijiste que No soy un artista era la canción más difícil del disco, ¿por qué?
R: Uy, porque es muy complicada. Mi público no está acostumbrado a ese tipo de música y yo no estoy acostumbrado a escucharme haciendo rap. Lo he escuchado mucho y lo he consumido mucho, pero se me hace extraño rapear en ese estilo tan fuerte, de puro rap. Luego la gente que lo hace de verdad lo escuchará y dirá: “Esto es una mierda pinchada en un palo al lado de lo que hago yo”. Pero me gustó mucho, y es verdad que es complicada porque tiene muchas frases que son verdad y me da mucho miedo enseñarlas al público.

P: ¿Como cuál?
R: Por ejemplo, “tengo seis guitarras para tocar cuatro acordes”. Es básicamente como ‘sí, tengo mucho pero no sé tocar más de cuatro acordes’. Todas mis canciones se basan en la misma rueda de cuatro acordes y estoy feliz con ello, se pueden hacer muchas cosas con esos cuatro acordes. Luego, “nací en el 2000 pero luzco medio anciano”, es que, durante estos últimos años se han metido mucho conmigo por eso. Tú entras en X y pones Zzoilo, y ves “¿tiene 25 o 25 años cotizados?”. Eso al final a mí me la suda ahora, pero hubo una época en la que me dolía mucho, en la que era como “joder, se están pasando tres pueblos”. Y te afecta, entonces una canción así es exponerte a “oye, métete conmigo otra vez y ya está, me da igual”. Pero te expone y te da mucho miedo.
P: Una gran parte de las canciones que has sacado estos años son colaboraciones, o se han acabado convirtiendo en ello; y al final, es uno de los aspectos que más han caracterizado tu música. ¿Por qué en este disco no has apostado por ellas?
R: Porque era mi primer álbum, y mi primer álbum quería que fuera mío solo y ya está... Era un capricho que quería hacer y que no quería que tuviera colaboraciones. No es un álbum pensado para triunfar, no es un álbum pensado para llegar a las listas de éxitos ni para que suene en masa: es un álbum que no lo pienso para que funcione ahora. Lo pienso para que funcione o suene más dentro de 10-15 años, que haya un público nuevo y diga, “voy a escuchar lo que hacía Zzoilo antes”, y tenga una base muy sólida mía de hoy, que dentro de un tiempo será de ayer.
No soy un artista no es un álbum pensado para triunfar.
— Zzoilo para LOS40
P: ¿Tienes ya pensado algún proyecto musical de cara al futuro? ¿Seguirá tu música estrechamente relacionada con la cocina?
R: Este año empezamos a sacar sencillos y colaboraciones otra vez. Hace muy poquito salió un tema con Nano, con el que ya hice uno hace unos años, Spaghettis en la terraza. Ahora hemos sacado uno en un álbum que acaba de sacar, y evoluciona mucho el sonido. El álbum (No soy un artista) tiene muchos estilos distintos y ahora, este 2026 llega un estilo completamente nuevo, otro reto más, otro plan distinto sin planes ninguno. Y empezamos los conciertos el 25 de abril en Valencia. Así que ahí estaremos, tocando por ahí. No hay muchos planes, la verdad.
Y no me voy a desatar de la cocina porque me gusta mucho y me siento muy cómodo con ella. Yo soy muy malo en las redes, y soy muy poco constante; pero si hay algo que me gusta enseñar es yo comiendo o yo cocinando, así que no se va a desvincular de mí la cocina... Pero es verdad que probablemente las canciones no giren en torno a la gastronomía, ni muchísimo menos; pero sí que habrá cierta vinculación a la cocina con mi proyecto.












