20 años de 'Por la boca vive el pez': el disco que convirtió a Fito en un fenómeno de masas
Llegó después de una crisis personal y terminó llevando a Fito & Fitipaldis a una dimensión que ni siquiera su éxito anterior hacía fácil imaginar

Fito Cabrales, en LOS40 Music Awards de 2015, en Madrid. (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images) / Carlos Alvarez
Fito Cabrales acababa de conseguir aquello que llevaba años persiguiendo y, sin embargo, no sabía muy bien qué hacer con ello. Lo más lejos a tu lado, publicado en 2003, había cambiado definitivamente la dimensión de Fito & Fitipaldis: "Soldadito marinero", "La casa por el tejado" o "Whisky barato" habían ensanchado su público mucho más allá del rock del que procedía y la gira posterior resultó tan exitosa como agotadora. Cuando todo terminó, Fito se encontró desorientado, atrapado en esa incómoda contradicción que a veces acompaña al éxito. El propio músico habló entonces de una crisis personal profunda. Carlos Raya, que acabaría teniendo una importancia decisiva en el siguiente disco, primero tuvo que ayudarlo en lo anímico.
De ahí salió Por la boca vive el pez, publicado el 5 de septiembre de 2006 y convertido ahora, veinte años después, en uno de los discos esenciales para comprender el salto definitivo de Fito & Fitipaldis. El título ya contenía una pequeña declaración de principios: Cabrales daba la vuelta al viejo refrán "por la boca muere el pez" para expresar justamente lo contrario. Estaba vivo y necesitaba volver a escribir.
La grabación se realizó durante junio en los estudios Music Lan de Avinyonet de Puigventós, Girona, con Carlos Raya y Joe Blaney en la producción. Blaney aportaba un currículum formidable —había trabajado con The Clash, Keith Richards, Tom Waits y, en España, con Andrés Calamaro y Los Rodríguez—, mientras Raya se convirtió en algo bastante más importante que un guitarrista excepcional. Su manera de entender los arreglos ayudó a ensanchar unas canciones que conservaban el acento reconocible de Fito pero podían respirar entre el blues, el rock and roll, el swing, el soul o el country.
LOS40 Classic
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También hubo una decisión que afectó directamente al sonido. En lugar de construir las canciones instrumento por instrumento, los músicos tocaron juntos en el estudio, buscando conservar la interacción de una banda real. Fito describió aquellas sesiones como un ambiente de "relajación y complicidad total" y consideró el resultado el disco musicalmente más rico que había hecho hasta entonces. Después, las trece canciones viajaron a Nueva York para ser mezcladas por Blaney en Magnetic Studios; Bob Ludwig realizó la masterización en Gateway Mastering, en Portland.
La banda que lo acompañaba explica parte de aquella riqueza. Junto a Fito estaban Carlos Raya a las guitarras, pedal steel y slide; Javier Alzola al saxo; Candy Caramelo al bajo; José "El Niño" Bruno a la batería y Joserra Senperena al Hammond y piano. Participaron además músicos como Luis Prado, Daniel Sadownick y Clark Gayton. No se trataba simplemente de vestir las canciones: los Fitipaldis habían adquirido una personalidad instrumental capaz de reconocer cuándo acompañar la voz quebrada de Fito y cuándo dejar que una guitarra, un saxo o un teclado contaran otra parte de la historia.
El repertorio tampoco escondía de dónde venía Cabrales. Junto a canciones nuevas como "Me equivocaría otra vez", "Como pollo sin cabeza", "Sobra la luz", "Viene y va", "Donde todo empieza" o "Acabo de llegar", aparecía una versión de "Deltoya", de Extremoduro, y una nueva lectura de "Abrazado a la tristeza", procedente de la aventura de Extrechinato y Tú. Entre ambas estaba resumida buena parte de su educación sentimental: el rock callejero del que había salido y una manera cada vez más abierta de escribir canciones.

Incluso había espacio para un pequeño capricho instrumental, "214 Sullivan Street". Y en "No soy Bo Diddley" asomaba esa afición de Fito por dialogar con el blues y el rock and roll sin intentar hacerse pasar por aquello que no era. Por la boca vive el pez funcionaba precisamente porque Cabrales ya no necesitaba demostrar su pertenencia a ninguna ortodoxia.
La canción que daba título al álbum fue la primera en comprobar hasta dónde había llegado el cambio. Entró en la lista de LOS40 el 19 de agosto de 2006, en el número 37, y durante catorce semanas fue ascendiendo sin retroceder una sola posición hasta alcanzar el número uno el 25 de noviembre. Era el primer número uno de Fito & Fitipaldis en la historia de LOS40. Permanecería 46 semanas en la lista.
El álbum todavía fue más contundente comercialmente. Por la boca vive el pez entró directamente en el número uno de la lista española de ventas y, en su primera semana, ya había superado los 80.000 ejemplares distribuidos, suficientes entonces para conseguir el Disco de Platino. Quince días después había alcanzado el Doble Platino y, al terminar aquella etapa extraordinaria, las ventas superaban las 300.000 copias. Durante varias semanas fue el disco más vendido del país y ocurrió algo especialmente revelador: su éxito arrastró al resto del catálogo de Fito & Fitipaldis hasta colocar simultáneamente toda su discografía entre los álbumes más vendidos.
Después vino la carretera. La gira comenzó en noviembre de 2006 y terminó en diciembre de 2007 después de más de cien conciertos y más de 700.000 espectadores, con pabellones llenos por toda España. En medio todavía hubo tiempo para compartir cinco conciertos con Andrés Calamaro bajo el nombre de 2 son multitud.
Pero las cifras explican únicamente una parte de lo ocurrido. "Por la boca vive el pez", "Me equivocaría otra vez", "Viene y va", "Donde todo empieza" y "Acabo de llegar" se incorporaron al repertorio emocional de un público que ya no pertenecía exclusivamente al rock. Fito había conseguido algo difícil: crecer sin romper el vínculo con quienes venían acompañándolo desde mucho antes.
Por la boca vive el pez conserva precisamente esa sensación. Nació cuando su autor atravesaba un momento personal confuso, después de comprobar que conseguir el éxito no resolvía necesariamente nada, y terminó convertido en el mayor fenómeno comercial de su carrera. Fito le había dado la vuelta a un refrán para decir que seguía vivo. Centenares de miles de personas acabaron cantándolo con él.













