30 años de la salida de Slash de Guns N' Roses: la guerra con Axl Rose que rompió una de las grandes bandas del rock
El guitarrista abandonó el grupo en 1996 después de años de enfrentamientos con el cantante

Slash, en 1995, poco antes de su salida de Guns n'Roses.
Una melena rizada, un sombrero de copa y una Gibson Les Paul colgada a la altura de las caderas habían bastado para construir una de las imágenes más reconocibles del rock. Slash parecía inseparable de Guns N' Roses, del mismo modo que sus solos resultaban imposibles de imaginar sin la voz de Axl Rose. Sin embargo, aquella fértil asociación llevaba años deteriorándose entre broncas, decisiones musicales enfrentadas y una convivencia cada vez más difícil. El 31 de octubre de 1996 se hizo pública la salida del guitarrista, aunque él situaría posteriormente su marcha efectiva unos días antes. Comenzaba una separación que terminaría prolongándose durante casi veinte años.
La historia había empezado de manera extraordinaria. Appetite for destruction, publicado en 1987, convirtió a cinco músicos de Los Ángeles en estrellas internacionales gracias a canciones como “Welcome to the jungle”, “Sweet child o' mine” y “Paradise city”. Axl aportaba una voz inconfundible y una personalidad explosiva; Slash, una manera de tocar que combinaba la tradición del blues con la contundencia del hard rock.
El éxito multiplicó también los problemas. Steven Adler fue despedido en 1990 y sustituido por Matt Sorum, mientras Izzy Stradlin abandonó el grupo en 1991, durante la gigantesca gira de Use your illusion. Axl adquiría cada vez más control sobre las decisiones artísticas y empresariales, mientras Slash defendía un sonido guitarrero que el cantante parecía dispuesto a transformar mediante elementos electrónicos e industriales.
LOS40 Classic
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Las diferencias se agravaron durante la grabación de “Sympathy for the devil”, la versión de The Rolling Stones incluida en la banda sonora de Interview with the vampire en 1994. Axl incorporó al guitarrista Paul Tobias, amigo suyo desde la adolescencia, para añadir partes de guitarra sin que Slash estuviera de acuerdo. Aquello simbolizaba perfectamente su creciente sensación de desplazamiento dentro de una banda cuyo sonido había contribuido decisivamente a crear.

Slash encontró una salida musical en Slash's Snakepit, proyecto con el que publicó It's five o'clock somewhere en 1995, recuperando el rock áspero que tanto le gustaba. La distancia con Axl terminó siendo insalvable y Guns N' Roses perdieron a uno de sus dos grandes símbolos.
La reconstrucción fue bastante peculiar. En 1997 llegó Robin Finck, guitarrista que había trabajado con Nine Inch Nails y cuya estética encajaba con las nuevas inquietudes de Axl. Su incorporación anunciaba una transformación profunda, aunque su permanencia tuvo interrupciones porque también regresó temporalmente al grupo de Trent Reznor.
El personaje más extravagante apareció en 2000. Se llamaba Brian Carroll, pero todo el mundo lo conocía como Buckethead y actuaba con una máscara blanca y un cubo de Kentucky Fried Chicken sobre la cabeza. Aquella imagen parecía una broma cuidadosamente elaborada, aunque detrás se escondía un guitarrista formidable, capaz de combinar metal, funk y experimentación con una técnica deslumbrante.
Buckethead permaneció hasta 2004 y llegó a coincidir con Finck. Mientras tanto, los cambios de formación alimentaban una pregunta incómoda: ¿seguía siendo Guns N' Roses una banda o se había convertido definitivamente en el proyecto personal de Axl Rose?
La respuesta musical tardó muchísimo en llegar. Chinese democracy, el álbum que llevaba años preparando, apareció finalmente en 2008, quince años después de The spaghetti incident?. Había atravesado innumerables sesiones, cambios de músicos y productores, mientras las expectativas crecían hasta alcanzar dimensiones prácticamente imposibles.
Slash, por su parte, había formado Velvet Revolver junto a antiguos compañeros de Guns N' Roses y Scott Weiland, cantante de Stone Temple Pilots. Su álbum Contraband, publicado en 2004, demostró que todavía existía un público enorme para aquel rock de guitarras que nunca había querido abandonar.
Durante años, la reconciliación pareció imposible. Axl y Slash intercambiaron declaraciones poco amistosas y dejaron de mantener contacto, hasta que en 2015 consiguieron hablar y resolver parte de sus diferencias. El 1 de abril de 2016 ocurrió lo que millones de seguidores habían dejado de esperar: Axl Rose, Slash y Duff McKagan volvieron a compartir escenario en el Troubadour de Los Ángeles. Poco después comenzó la gira Not in this lifetime..., cuyo título ironizaba sobre las antiguas declaraciones de Axl acerca de una posible reunión.
La gira recaudó más de 560 millones de dólares y confirmó que aquella combinación conservaba un atractivo extraordinario. Guns N' Roses habían recuperado una parte esencial de su identidad. Después de veinte años, varios guitarristas, un hombre con un cubo en la cabeza y un disco que parecía no terminar nunca, Slash volvía a tocar junto a Axl Rose. Y sus primeros solos recordaron por qué había sido tan difícil sustituirlo.













