Mario Casas, decepcionado con la prensa, explica sus erecciones en los rodajes

El actor concede una sincera y simpática entrevista a Bertín Osborne

Mario Casas-Bertín osborne

Mario Casas ríe en casa de Bertín Osborne en la entrevista de 'En la tuya o en la mía' / RTVE

Se sentó Mario Casas en el sofá de Bertín Osborne. Es el tercer protagonista de la revista Men's Health que lo hace (Bertín también lo será, se ha comprometido a hacer el reto) y el enésimo actor que prueba las mieles de charlar con el presentador andaluz.

La entrevista fue muy parecida a la de Pablo Alborán, hablaron de temas profesionales de manera simpática, no se adentraron en exceso en cuestiones amorosas y sí en conocer cóm es Mario Casas a nivel personal.

Para ello ayudó mucho bucear en su niñez donde el actor explicó que nació en Galicia, la tierra de su familia, aunque después se marcharon a Cataluña cuando él contaba con tan solo cuatro años. El cambio no fue sencillo.

Tan poco lo fue el tener un desarrollo tan tardío. Entre risas -y aunque nos parezca increíble-, contó Mario que fue su gran trauma de la adolescencia: "Siempre he sido muy bajito. Me machacaban bastante". Pegó tarde el estirón, así que con 14 años las chicas de su clase… ni lo miraban.

Eso sí, él siempre fue un don Juan. Ya con tan solo 4 años hacía sus pinitos conquistándolas: "Recuerdo que le daba uvas en la boca en un cumpleaños", afirma al referirse a una niña de la que se enamoró siendo muy niño.

Mario se mostró tímido al hablar de su relación con Berta Vázquez, aunque no por ello borde o esquivo. Confesó que ya ha conocido a sus padres, que se conocieron en el rodaje de Palmeras en la Nieve y que, como hace con las cosas o personas que le marcan en la vida, Berta es protagonista de un pequeño tatuaje que esconde por el cuerpo.

El sexo en el rodaje

La entrevista no abandonó nunca el tono distendido y se movió mucho por los terrenos en los que Mario y Bertín hablaban de conquistador a conquistador, siempre con respeto y poniendo en valor la figura de la mujer.

Un momento divertido se produjo cuando Mario intentaba explicar a Bertín cómo son las escenas de sexo en los rodajes. "Es muy de mentira. Tú piensa que hay 30 personas mirando. Es frío y es desagradable. Y ponte algo ahí [señala la entrepierna]… que qué te pones, ¿qué te pones? ¿un calcetín? [risas] Es ridículo", contó Mario sobre los procedimientos para grabar esas intensas escenas de sexo.

"Hay muchos trucos. Las chicas se ponen como un trocito de tela marrón y se lo pegan ahí. Con los tíos, o pones eso, o un calcetinito o una media… ", explicó, aunque después confesaría que él prefiere acudir al set de rodaje sin nada puesto. Tiene su lógica: es más natural, no tienes que estar pendiente de que la tela o el calcetín se despeguen e invaliden la toma . "El día que hay esas secuencias, el equipo está como más majo. Es un buenrollismo total. ¿Por qué ese buen rollo?", decía Mario entre risas.

Bertín le preguntó si, grabando ese tipo de escenas, por mucha gente que haya alrededor, se puede evitar la erección. Con una mirada de pillo, Mario le respondió: "Pides perdón. A mí me ha pasado… 'perdón, la naturaleza es así'."

 

Pocos amigos, menos en el mundillo

Una de las primeras cosas que a uno le sorprende cuando conoce el mundo de la farándula, del foco, es lo difuso que está el concepto "amistad". Todo el mundo es amigo de todo el mundo. Todos se conocen y todos se saludan con besos y abrazos, como si fueran amigos íntimos desde niños. Después, descubres envidias, celos, segundas intenciones…

Quizá por esto sorprenda tanto las palabras de Mario durante su entrevista con Bertín -y que ya ha dicho en alguna otra ocasión- : "Amigos tengo pocos… y de la profesión, menos. Aguanto a mis amigos de toda la vida, que son los que realmente me conocen; de cuando tenía 5 o 6 años, siguen siendo mis amigos todavía y es la gente que me llevo cuando hay estrenos de pelis o cuando me voy de viaje o lo que sea. Al final, son los que te conocen de siempre y si descarrilas un poco, te dan el toque".

Mario se refugia en un círculo muy íntimo y en el que se siente muy seguro porque son relaciones de verdad, de piel, sinceras. Quizá por eso ha sobrellevado tan bien el éxito y quizá por ello está creciendo tanto como actor.

Aunque también le confesó a Bertín que en sus primeros años de fama, sí que se le pudo ir un poco la pinza, sobre todo en su época de Los Hombres de Paco, su primer gran éxito. "Cuando uno está solo en Madrid, no están tus amigos de toda la vida, no está tu familia… uno tiene miedos y uno está como un pollo sin cabeza. Madrid, una ciudad tan grande, siendo conocido… Amistades que aparecen y no son buenas y que te quieren llevar por un camino que a ellos les conviene y que para ti no es bueno… Era necesario pensar y era necesario que alguien me guiara. Siendo joven, estás en la tele y uno, a veces, se despista y tienen que guiarte".

El incidente en el restaurante de Barcelona

Hace unos meses una noticia saltaba a la luz: Mario Casas la había liado parda en un restaurante de Barcelona. Le había montado un pollo increíble a un tipo que solo se acercó a su mesa a pedirle una foto a su novia, la actriz Berta Vázquez.

La noticia que fue publicada en exclusiva por un medio provocó una reacción en cadena: todos se hicieron eco, con Mario era difícil contactar y se le dio validez absoluta a la única versión conocida del incidente.

"Lo leí y te llevas un chasco que te amarga durante un par de días porque lo estás leyendo por todos lados. Te da pena porque dices: yo no soy ese", se lamentó Mario con Bertín Osborne al que explicó su versión de lo ocurrido: "Leí una serie de barbaridades que había hecho, que había insultado… Y era mentira. ¿Quién ha dicho esto? ¿Por qué lo han contado esto así? ¿Por qué esta saña? Yo estaba aguantando a una persona con faltas de respeto hacia mi chica. Ella es mulata y había unos comentarios que si soy una persona anónima… Era una persona que te está siguiendo desde un hotel, te está insultando, increpando… se sienta en tu mesa donde tú estás sentado y le increpa a ella… Yo salté, salté."

Saltó con mesura. El propio Bertín afirmaba que su reacción hubiera sido mucho peor, habida cuenta de los insultos que tuvo que soportar Berta Vázquez de este desconocido.

Son este tipo de cosas las que a Mario le desencantan de su fama, las que le empujan a alejarse de las grandes ciudades y disfrutar del campo, de la naturaleza (donde vive) y, ante todo, a ser feliz junto a su familia y sus amigos de siempre. Mario y su círculo íntimo. Donde es uno más, donde no hace ruido. Será esa la clave de su éxito…

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