HUCK llega al “universo Millar”

Un ‘Superman de barrio’ entrañable

Huck es un chico peculiar. Tiene 34 años y trabaja en una gasolinera. En el pueblo le definen como ‘cortito’ y dedica su vida a hacer favores a los demás. Al menos una vez al día tiene que hacer algo por alguien para quedarse tranquilo.

Estos favores no conocen límites, puede arar el campo para un agricultor anciano, encontrar algún gatito perdido o rescatar a gente de una inundación. Poco se sabe de su origen, más allá de que un bebé apareció un día en una cesta con una tarjeta en la que ponía “ámenlo” y el pueblo guarda como su pequeño secreto la efectividad que tiene para hacer favores.

Esta es la premisa con la que Mark Millar (la mente responsable de historias como Kick-Ass, Renacida o Jupiter’s Legacy) arranca la historia de Huck, una de las más entrañables de cuantas lista su vasto catálogo, ya conocido como “Millarworld”.

Por supuesto, a toda historia feliz le llega su desequilibrio y en Huck todo empieza cuando alguien hace pública su historia, para que todo el mundo la vea; los buenos, los malos y su madre…

No contamos más, que sólo es un tomito y no queremos destripar más, sólo diremos que ‘Huck’ es una de las historias más agradables que tiene Mark Millar; quizás sea el personaje, que transmite y es especial, o que la aventurita tiene un trasfondo familiar; pero es una de las que más he disfrutado últimamente.

Ayuda mucho el dibujo de Rafael Albuquerque; un trazo fuerte, casi ‘tosco’ para viñetas potentes, dinámicas y expresivas; y un color muy artesanal, con trazo y aguadas de acuarela, aunque imagino que será digital. El caso es que a nivel artístico, Huck es una gozada y sólo potencia la identidad de una historia especial.

Desde luego, el emporio de Mark Millar no conoce límites. Sus historias son, en el peor de los casos, divertidas y fáciles de leer y, a veces, tenemos suerte y caen joyitas como Jupiter’s Legacy.

‘Huck’ tiene algo especial que la eleva por encima de la media, la lectura no enriquece en exceso pero los personajes tienen vida propia y gran parte de culpa cae sobre el dibujo de Albuquerque que resulta perfecto para esta historia.

Compra más que recomendable. Esperemos que eso de “Libro Uno” que pone en la portada sea verdad y veamos más entregas en algún momento.