El legado de Camarón, 28 años después de su muerte

Su arte permanece, diversos documentales repasan su figura y su hijo Cheíto lo rapea en sus canciones

El legado de Camarón, 28 años después de su muerte

Extracto del cartel de la película Camarón: Flamenco y Revolución. / Netflix / Promocional

El 2 de julio de 1992 fallecía el cantaor más vanguardista de nuestro país. Era un jueves de calor y el mundo entero lloraba la muerte de Camarón de la Isla, el cantante y compositor gaditano que universalizó el flamenco.

Desde bien chico, Camarón destacó en el género y no tardó en trascenderlo. Un cante diferente, un sentido del compás que heredó de su madre y su intuición musical fueron algunas de las claves de su éxito.

La bulería, la alegría, la rumba, el tango o lo que fuera. De cada palo que tocaba, Camarón sacaba lo mejor, lo asimilaba y lo trabajaba para después devolverlo en forma de canciones. Ese arte está en temas como Como el agua, Soy GitanoVolando voy,  una señora rumba.

Exploró el flamenco hasta encontrar la composición perfecta y se dejó seducir por elementos de otros estilos y artistas coetáneos (ese ritmo acelerado y el mítico teclado de la banda de rock psicodélico The Doors). Algo extraordinario, magia pura. Fruto de la experimentación nació La Leyenda del tiempo (1979), uno de sus mejores discos y un álbum controvertido que le valió duras críticas de los más puristas. Su productor, Ricardo Pachón, recordaba que "algunos devolvían el disco porque decían que ese no era Camarón".

Pero él sí era Camarón, un cantaor que se sabía transgresor:  "Cuando hago un disco no pienso en lo que van a decir, porque yo sé que de momento no lo van a entender", decía el propio artista.

¿Qué nos queda de aquella leyenda? Su legado sigue vivo y no solo en su música, también en la huella que dejó en las canciones de otros, en su propio hijo, en una película y en el nuevo documental de Netflix que repasa su figura. 

Camarón: Temple y Pureza

La emisora Radiolé dedicaba un especial al artista en el décimo aniversario de su muerte. En el espacio Temple y Pureza, Tere Peña repasaba los orígenes de José Monje Cruz y el ambiente familiar en el que se crio, tan propicio para el desarrollo de la música flamenca. Para poder ganarse la vida, empezó a trabajar muy pronto y antes de cumplir los 18 años, ya era un auténtico profesional del cante. Los tablaos malagueños de la compañía de Miguel de los Reyes fueron su primer escenario serio.

A finales de los 80 su popularidad es comparable a la de otros grandes artistas del momento en otros géneros. Crece el interés por su música y tanto la prensa especializada como la generalista le dedican un espacio privilegiado. La trayectoria de Camarón no se entiende sin Paco de Lucía, su compañero y amigo durante tantos años, como recuerda Tere Peña, que disecciona la figura del artista en esta hora de programa. En Podium Podcast, redescubren la figura del artsita con este documental sonoro escrito por Alejandro Luque y narrado por el actor José Luis García Pérez.

Flamenco y revolución

Camarón: flamenco y revolución es una película documental dirigida por Alexis Morante y narrada por Juan Diego que aborda la vida y trayectoria del genio de San Fernando. Se trata de una retrospectiva que nos acerca a su vida y su arte y que se estrenó en junio de 2018. Un filme que descubre a la persona detrás del mito, al genio incomprendido, a un artista adelantado a su tiempo.

 

Camarón, de la Isla al Mito

También en 2018, Netflix presentaba un nuevo documental titulado Camarón, de la Isla al Mito, una producción de la plataforma en la que intervienen figuras de la música de primer nivel como Tomatito, Raimundo Amador, Lolita o Alejandro Sanz, entre otros, así como expertos en flamenco, biógrafos, familiares, amigos de la infancia de Camarón y otros personajes de La Isla. La cinta ha estado dirigida por José Escudier, que también dirigió la miniserie Camarón Revolution.

Cheíto, su hijo rapero

28 años tiene José Monje "Cheíto", el pequeño de los cuatro hijos de Camarón, que también comenzó cantando flamenco, aunque a los 9 lo dejó de repente. En esta entrevista en El Español Cheíto y su madre, La Chispa, cuentan que "la gente le puso tanta atención que se calló, se traumatizó y ya no quiso cantar más”. ¿Demasiada presión? Es probable. Como decía en declaraciones a la revista Vice: "ser hijo de Camarón se lleva con mucho orgullo, pero también es una mochila muy grande".

En efecto, Cheíto no cantó más flamenco, pero sacó la vena artística, cambió las bulerías por el rap y ahora ha sacado su proyecto adelante y cuenta entre sus referentes a gente como 7 notas 7 colores, La Mala, El Chojín, Nach o Dellafuente.

También cambió el apellido de su padre por Mancloy, un nombre artístico que huye de la estela de su progenitor, al que, sin embargo, tiene muy presente, tal como entona en la letra de Dicen de mí: Dicen que tengo que cantar como mi padre, al final salí raper. / Compadre no me compares, porque yo soy yo, y Camarón, el más grande.


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