Manolo García: “Me siento más libre en una playa bañándome desnudo que pegado a una realidad virtual”

El cantante publica ‘El fin del principio’, un poemario con reflexiones vitales

Manolo García

Manolo García publica nuevo poemario. / Rubén Martín / Foto cedida por Aguilar

Manolo García es uno de esos hombres renacentistas, al modo de Leonardo DaVinci, que prueba distintos campos, en su caso, artísticos. De hecho, está a punto de publicar disco, será el próximo 3 de julio, y antes, nos hace la espera más llevadera con un libro que recoge tanto textos como dibujos propios.

El fin del principio, así se llama esta colección de reflexiones vitales que nos hablan del paso del tiempo, la tecnología, la naturaleza, el amor, en definitiva, la vida. Una visión muy personal del mundo que nos ayuda a adentrarnos un poco más en el universo de este cantante que anhela un modo de hacer las cosas distinto al que predomina.

Lo tuyo con los libros viene de muy lejos, ¿no?

Yo era un niño rarete. Los chavales de mi barrio jugaban a la pelota, iban al parque y yo también, pero iba más a la biblioteca que para mí fue un descubrimiento. Desde los 13, 14 años empecé a descubrir cómics, me empecé a meter en el mundo de Tintín. Me iba a la biblioteca y descubría a Jack London, ya había descubierto a Salgari, a Verne. Ese mundo te acompaña siempre.

El fin del principio, ¿a qué hace referencia el título que has escogido?

En mí siempre ha habido una inquietud y una reflexión en cuanto al comportamiento de los humanos sobre el planeta Tierra, de cómo nos estamos comportando y cómo vivimos respecto a la naturaleza. Somos una tribu global, para bien y para mal y no estamos obrando razonablemente, sino que lo estamos haciendo de manera bastante destructiva. Los plásticos en los mares, la contaminación del aire… ha habido un principio, pero esto se está acabando, hemos llegado a un límite muy bonito, hemos inventado al final de todo la lavadora, el lavaplatos, la vacuna contra el sida lamentablemente no, pero se ha inventado la penicilina… ahora llega otra nueva etapa y es el principio de una segunda parte, el planeta con un grado o grado y poco más de temperatura y subiendo si no paramos las emisiones y nuestro modo de producir energía y consumir. Estamos dejando el fin del principio y estamos entrando en el inicio de la segunda parte y está en nuestras manos que sea mejor o sea peor, depende de nosotros.

'El fin del principio', una colección de pensamientos propios. / Foto cedida por Aguilar

De hecho, en tu libro hay un poema en el que dices que todos deberíamos ser Greta Thunberg.

La gente joven, la que ahora tiene 15, 18 años tienen que luchar, es su futuro y todos deberíamos estar con ellos, es de ley, todas las generaciones, incluso la gente más mayor que va a vivir menos, tiene la obligación moral.

Conociéndote, cuando he empezado a leerlo, he dejado el diccionario a mi lado, ¿cómo eres capaz de recordar un vocabulario tan rico?

En bachillerato descubrí que detestaba las matemáticas y que la parte de mi cerebro que debía asumir el tema de las matemáticas se ponía al rojo vivo y no funcionaba y, en cambio, en la otra parte de mi cerebro, la artística y de creación, las neuronas se ponían a bailar de contento. Son muchos años de mucha lectura. Con El último de la fila viajábamos mucho en autobús con camas, eso se hace mucho en Estados Unidos, y cuando había viajes largos, a cien por hora, porque el autobús no puede pasar de ahí, todo el mundo era como ‘qué coñazo’ y yo era ‘qué bien, la cantidad de horas que tengo para ponerme musiquita y leer’. Era feliz y eso me ha dado un léxico inmenso.

He seleccionado 10 versos de este poemario que nos da pie a tratar diversos temas. ¿Te parece que los comentemos?

Muy bien.

Yo soy de los que abrazan árboles o hablan con el cactus de la terraza.

#1. “Un poco de amor no puede hacerme daño” (Un poco de amor)

¿Del que das o del que recibes?

Yo siempre he pensado que era mejor dar. Cuando habla de amor, hablo de amor en todas direcciones, no tengo esa fijación de amor entre seres humanos, es amor en general, he sentido algo muy abierto hacia la naturaleza. Me gustan los árboles. Esas cosas que se dicen que, a veces, dan un poco de risa, ‘mira, este abraza a los árboles o habla con las macetas’. Pues yo sería de esos, de los que abrazan árboles o hablan con el cactus que tienen en la terraza. Es amor a la vida.

Un artista y de éxito como tú, recibe mucho amor, ¿no?

Soy consciente de eso, la gente me trata con mucho afecto, lo agradezco y lo disfruto, pero nadie va por ahí pidiéndolo porque eso sería un problema. El intercambio de afectos es inherente al ser humano. El amor es una cosa estupenda, como dirían los Beatles, lo que necesitamos es amor.

#2. “De repente, en esa foto de tu madre con diecinueve años descubres los oxidados botes de conserva donde plantaba sus geranios” (Recuerdo de acontecimiento extremo)

¿Qué supone la familia para ti?

La familia en un núcleo, en su fuerza estriba un poco tu vida. Lo que has vivido en la infancia, el nutriente que te ha dado la familia es lo que tú llevas como defensa en tu vida de adulto. Hay patologías en los adultos que provienen de la infancia. Yo creo que es importantísimo, vital, que sea una infancia sana, con cariño, que tus padres estén contigo, que te quieran, juntos o separados, pero con la capacidad de amar y expresarlo, eso que ahora no se puede, abrazos, besos. Una cosa fundamental para mí es el amor entre hermanos, dos hermanos que se llevan mal, duele, piensas, ‘Dios mío, ¿cómo puede ser eso?’. El núcleo familiar es que te va a salvar de la quema.

¿Y has heredado eso de plantar geranios en botes de conservas?

Es lo que veía en el barrio obrero donde me he criado. No había dinero y era una práctica muy común. Las amas de casa plantaban geranios en latas de conservas, es muy de pueblo. Ahora hemos ascendido de categoría, pero entonces, los barrios, tenían muchos balcones con botes de conserva, esa es la imagen.

Vivimos en un mundo al hilo del consumo y yo me niego.

#3. “Te enviaré casetes con mis bravatas de viva voz” (Completamente loco)

¿Nostalgia de tiempos pasados?

Para nada, yo vivo el presente absolutamente pero sí valoro y agradezco todo lo pasado. Soy un poco de los que piensan que corremos demasiado y que cambiamos demasiado deprisa de todo. Las cosas deberían durar más, eso que llaman obsoleto (obsolescencia programada), la bombilla que hacen para que dure determinado tiempo, o el ordenador y tengas que comprarte otro. Eso no me parece bien. Si el casete me ha dado alegría y me gusta, por qué no me permitís que pueda pervivir con ello. Vivimos en un mundo al hilo del consumo y yo me niego. Tengo mi pequeña colección de casetes de toda la vida y los pongo, se rompe, con el bolígrafo… no quiero renunciar al CD, me apena que los coches ya no lo lleven. Tampoco soy un abuelo cebolleta.

#4. “Ya no quiero ser nómada, quiero ser excursionista mental” (Excursionista mental)

Con lo viajero que tú eres no te veo renunciando a eso.

Mi viaje siempre ha sido por la música, para cantar, para ir a lugares a tocar, nunca he sido turista, con todo el respeto. Una vez hice un viaje a un lugar en plan turista y no me gustó, me divertí, pero no. Soy nómada, pero con mi guitarra a cuestas.

De no haber sido músico, ¿no te habría dado por viajar?

Sí podría haber sido un viajero, pero no un turista. Un viajero al uso de los viajeros del siglo XIX, ese estilo bayroniano que digo en algún poema. El turismo como lo concebimos ahora, en el siglo XXI no me interesa, con perdón. Con los años, te desaceleras porque está todo más visto, hemos homogeneizado el planeta. Estás en Tokyo, en Barcelona o Nueva York, los anuncios luminosos son los mismos, el Burger King es el mismo, el Zara de turno es el mismo, este rollo planetario lo detesto. Otra cosa es que llegues a Pekín, a Madagascar o Bagdad y veas cosas que te quedes asombrado, veas otra forma de vestir, otro clima, otra botánica, ahí merece la pena el viaje.

Detesto que me feliciten el cumpleaños.

#5. “Uno setenta y cinco y menguando” (Y menguando)

¿Qué tal llevas el paso del tiempo?

Fatal, no me gusta nada, de hecho, me niego y digo que no. Detesto que me feliciten el cumpleaños, ‘queréis iros a la mierda, yo no cumplo años, dejadme en paz’. Soy un niño, tengo la misma ilusión que un crio, busco la magia que nos rodeaba cuando éramos niños, esa manera de vivir cada día de una manera fascinante y fascinado. Me interesa la vitalidad, la ilusión y la energía hasta el último aliento, la gente derrotada que dice ‘a mi edad’… perdona, esto es un insulto a los dioses.

#6. “Pueblos habitados. Pastores trashumantes” (Alegre corazón)

¿La España vacía te duele?

Sí, yo creo que es un error reunir a tanta gente en unos espacios concretos, dotados de máquinas y coches que contaminan, y en cambio, otras zonas queden deshabitadas. Creo que las tribus tendrían que estar más dispersas, a modo indio. El lugar con más longevidad es la isla de Okinawa y es porque son pequeñas comunidades que viven en comunidad y se ayudan, se reúnen para tomar el té, cuidar el huerto, son pequeñas aldeas y hay personas de ciento y pico años. Esa vida en pequeñas agrupaciones humanas, socialmente bien avenidas, va bien.

#7. “Amo a los guanches, a los sioux y a los guaraníes” (Amo bastante)

Ahora que el tema del racismo está tan candente tú dejas clara tu posición, ¿cómo valoras lo que está sucediendo?

Es terrible, es catastrófico. El racismo es terrible y lo que está sucediendo, la violencia en las calles, el desparrame proviene de una insatisfacción de la vida. Mucha gente en cualquier parte del mundo ve unas desigualdades sociales inquietantes, muy bestias. En una primera potencia, como puede ser Estados Unidos, hay una pobreza lacerante, duele. Yo lo he visto, he estado grabando discos allí y me he movido por diferentes estados y me he sentido rechazado siendo hispano. He sido mexicano en Kentucky y me han tomado por mexicano y me han mirado mal.

Uno de los poemas y dibujos de 'El fin del principio'. / Foto cedida por Aguilar

#8. “Cabrona maquinita succionadora de vida” (Cabrona maquinita)

¿Cuál es tu relación con el móvil?

Yo soy tecnofóbico, no me complace nada. Te estoy hablando con un teléfono de 35 euros y hasta ahí llego.

¿No tienes whatsapp?

No tengo whatsapp y me piden hacer entrevistas por Skype y digo que no, disculpa, pero no me da buen rollo, o nos vemos cara a cara o… yo sí uso máquinas para hacer música, y hay una parte de la tecnología que la comprendo y la acepto pero lo que no acepto y comprendo es que estemos atados a una bola de hierro en el tobillo que es esa pertenencia a un club magnífico al que todos estamos conectados, todos hablamos, somos libres… no estoy muy de acuerdo, no creo que seamos más libres. Yo me siento más libre en una playa bañándome desnudo, o bañándome con bañador o sentado en una terraza hablando con los amigos. Me siento así más libre que pegado a una realidad virtual.

#9. “La sola idea de pensar que estoy en boca de alguien, que se especula sobre mi persona, me provoca una ansiedad desmesurada” (Confesión)

¿Hasta ese punto?

No es un poema autobiográfico, es una historia de una persona que ya no está en este planeta desde hace bastantes años. Pero un poco sí que me reflejo en eso. Soy lector y lees la biografía de Falkner y quería escribir y estar en su casa trabajando, las entrevistas y las visitas… no digo que haya que ser tan hosco y para dentro, yo soy extrovertido y sé que soy simpático, pero no tengo una querencia hacia el cotilleo y el chismorreo, que normalmente es para hacer daño. Lo mejor de ti es tu obra, lo otro, eres como todo el mundo. Llevas pantalones, conduces un coche…las vidas son bastantes similares. Shakespeare se iba a la cama y se levantaba por la noche a hacer pipí, como todo el mundo. La obra es lo importante.

No salgo en la portada de mis discos peroquelo importante no soy yo, son mis canciones.

¿Tu discreción te viene de lejos?

De jovencito no tenía ni idea de que iba a ganarme la vida como músico y a que iba a tener una cierta popularidad, a ser puntualmente conocido, yo ya era discreto. Me he convertido en na persona que está expuesta a la opinión y la mirada público, pero intento llevarlo con cautela. Mi ego no es tan grande. Entiendo que mis cosas de ciudadano común no son tan importantes como para ser contadas. Es una de las razones por la que no salgo en las portadas de mis discos. Siempre hay una ilustración, un dibujo, una foto de algo o de alguien, pero nunca mía, es una declaración de principios. No salgo en la portada de mis discos porque lo importante no soy yo, son mis canciones.

#10. “He vuelto a las andadas: amo y odio al mundo” (He vuelto a las andadas)

¿Con la misma intensidad?

El mundo te alienta y te decepciona por momentos. Ves la imagen del hombre con la rodilla en el cuello del hombre sabiendo que está muriéndose y odias el mundo. Ves la imagen, tres segundos después, de policías rodilla en tierra pidiendo perdón y amas el mundo.


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