La polémica de ‘Élite’ o cómo los haters de Twitter ahora también son directores de casting

Se lía en redes por los fichajes de la cuarta temporada

La polémica de ‘Élite’ o cómo los haters de Twitter ahora también son directores de casting

Pol Gran y Manu Ríos, dos de los protas de la T4 de 'Élite' / Netflix

Dicen que en la vida real, el que no llora no mama y en Twitter, a veces, pasa un poco lo mismo, solo que en lugar de llorar lo que se hace es gruñir y lamentarse. En la red social del pájaro azul hay gente que utiliza su altavoz para informar, comentar, opinar y/o debatir, y luego está esa otra gente que se cree la más cualificada del mundo (los haters, vamos). Hay críticos de cine que no son críticos de cine. Hay jueces que no son jueces. Hay productores musicales que no son productores musicales. Faltaban directores de casting y este lunes Twitter se llenó de unos cuantos después de que Netflix anunciase el reparto principal de la cuarta temporada de Élite.

Las Encinas necesitaba caras nuevas para su próximo curso y Netflix se decantó por algunas que son muy reconocibles por el público de las redes sociales. Entre todos los 'novatos' elegidos, llamó especialmente la atención el fichaje de Pol Granch y Manu Ríos. El primero es uno de los jóvenes cantantes con mayor proyección de nuestro país y el segundo es un influencer que suma más de 5,3 millones de seguidores en Instagram. Ninguno tiene experiencia como actor y por eso muchos de esos entendidos de Twitter se echaron las manos a la cabeza, soltando por la boca sapos y culebras.

La mayoría se agarraba al mismo argumento: los cogen porque son guapos y famosos y les están quitando trabajo a otros actores que llevan años haciendo cursos de interpretación. Sin embargo, que uno se meta en una escuela especializada en formar actores no lo convierte en actor. Ser actor, como cualquier otra profesión, requiere de experiencia, de equivocarse y aprender, y eso mismo vale para todos siempre que lo hagan desde el respeto.

Querer crucificar a Pol Granch y a Manu Ríos por el hecho de venir de mundos distintos dice mucho de la crispación que se respira en Twitter por culpa de esos maestro liendre, que de todo saben y nada entienden. La elección de ambos puede querer ser efectista, generar ese hype que este tipo de series necesita para obtener todo el reclamo llegado el momento. Y es llegado el momento cuando se debe opinar, porque ya habrá conocimiento de causa. Hay que esperar a verlos en pantalla y no lapidarlos por su físico o lo que hacían antes de llegar a Élite.

Pol Granch, además, no es el primer cantante que se pasa a la ficción. Beyoncé, Justin Timberlake y Britney Spears, entre muchos otros, ya lo hicieron en su día. También Edurne y Angy si tiramos de nuestra propia cosecha. Pasa lo mismo con el universo influencers. Álvaro Mel tuvo un personaje en La otra mirada y nadie dijo nada. O Terelu Campos, presentadora y colaboradora conocida por todos que tuvo su personaje (uno muy aplaudido, por cierto) en la cuarta temporada de Paquita Salas.

No se trata de intrusismo laboral. No te hace mejor actor cursar el mejor taller de interpretación al igual que no te hace influencer tener una cuenta pública en Twitter o Instagram. Lo que seguro que no te hace mejor persona es ponerte a machacar a dos chavales de veintipocos para meterte en el TT y ganar un puñado de likes. Más respeto y darle la importancia a las cosas que de verdad lo merecen. Estamos hablando de Élite, señores haters, y en la fantasía de Élite las normas no las ponéis vosotros.


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