Rocío Carrasco habla de Olga Moreno en su documental y no para dejarla bien

Relata su versión del ingreso por neumonía de su hijo David

Rocío Carrasco

Rocío Carrasco sigue relatando su vida. / Imagen de 'Rocío: Contar la verdad para seguir viva'

No siempre es fácil que una mujer se lleve bien con la nueva mujer de su ex. Pero a veces hay que intentarlo si hay niños por medio. En el caso de Rocío Carrasco y Olga Moreno, esa relación no fue posible. En el documental Rocío: Contar la verdad para seguir viva ha hablado de ella. Ha contado dos anécdotas del día a día para ejemplificar lo que tenía que aguantar.

Ha contado cómo un día, su hija volvió de casa de su padre con varios collares al cuello y le dijo que se los quitara porque jugando se podía hacer daño. No hubo problema, hasta que volvió a irse a casa de su padre y, a la vuelta, “lo primero que me dijo es ‘me ha dicho Olga que qué mala madre eres, que no me dejas ponerme collares. Habrá a quien le parezca una chorrada, pero en mi caso es una muestra de lo que sucedía”.

Lo mismo ocurría cuando volvía con ropa que ella consideraba que no era adecuada para su edad. “Me decía ‘me lo ha comprado Olga y me ha comprado siete más’. Es una situación en la que ves que por mucho que luches y por mucho que tú hagas llevas todas las de perder”, reconocía.

Los reproches mediatizados de su hija

También había comentarios sobre su hermano David. “Ya le habían dicho que estaba enfermo por mi culpa, porque yo bebía y fumaba durante el embarazo. Eso llega mi hija a casa y me lo dice”, asegura Rocío.

Relata un día en el que se enfadó con ella “y entonces me dijo, ‘el niño está enfermo por tu culpa, que me lo ha dicho mi padre. Porque tú bebías y fumabas durante el embarazo, tú no querías tener a mi hermano. ¿Cómo se puede vivir ante eso? Ante eso se vive, partiéndote en dos, partiéndote el alma, partiéndote el corazón, partiéndote todo porque yo no he dicho nunca ‘Rocío eso no es así, eso es así, así y así’. Jamás lo he hecho. Yo siempre le decía lo mismo: ‘Rocío lo que estás diciendo no es verdad, cuando seas mayor tú lo entenderás’”.

Y cuando esa situación le superaba y provocaba sus lágrimas, la respuesta de su hija era muy fría. “Cuando la niña me veía llorando me decía: ‘Ya me advertía mi padre ‘se va a hacer la víctima y va a llorar’’”, recordaba. “Era como Jekyll y Mr Hyde, era una belleza rubia con ojos azules y maravillosos y guapísima y, de repente, esa cara de ángel se transformaba en un demonio, en cuestión de milesímas de segundo”, explicaba.

La neumonía de David

También contaba lo que ocurrió las navidades de 2010 cuando su hijo acabó ingresado en el hospital con una neumonía. Esa Navidad los niños estaban con su padre y cuando ella llamaba no le cogían el teléfono por mucho que intentase ponerse en contacto con ellos durante varios días. Por fin obtuvo respuesta el 29 de diciembre. Fue entonces cuando su hija le dijo que su hermano llevaba varios días ingresado en el hospital por una neumonía.

Habló con el médico y cuando le dijeron que el niño tenía que permanecer ingresado, se fue para Málaga. Llegó a la una de la mañana y cuando entró en la habitación “veo a un niño tumbado en una cama de un hospital lleno de sueros y a una tía igual que yo metida en la cama con el niño, era Olga”.

La reacción del niño fue de alegría. “Yo sabía que tú venías, y le dice ‘¿Ves Olga como mi madre sí venía, que me habíais dicho que mi madre no iba a venir? Yo sabía que tú venías, mami’. Se me saltaron las lágrimas, me dieron ganas de estrujarle la cabeza a alguien”, confiesa.

Y ante situaciones como esa, le resulta imposible ver con buenos ojos la postura de Olga. “Esa que ahora va de madre coraje y dice que no atiendo a los niños, eso es mentira, la actitud en el Sálvame Deluxe, en Semana y en Lecturas... de frente ni una tiene una cosa ni el otro tiene huevos”, añadía.

Olga Moreno fue a la televisión a contar lo que había pasado y Rocío confesaba que perdía la paciencia escuchando su relato. Con sus palabras, dio a entender que no quería ir, que tardó cinco días en ir, aunque la avisaron, que no quiso quedarse la primera noche en el hospital y que fue ella quien acompañó al niño a una prueba, no su madre.

Rocío lo recuerda de otra manera. “Es esta, la que está aquí, la que, por no hacerle de menos a ella delante de nadie, le digo ‘enano que vaya Olga, que mamá va a aprovechar a comer algo’”, contaba mientras demostraba que permaneció en el hospital hasta que dieron el alta a su hijo el 7 de enero.

Dos versiones de una misma historia.


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