Así es el día a día en un hotel de lujo para perros

Conocemos las instalaciones y servicios de uno de los más exclusivos establecimientos caninos, que este verano ha tenido una ocupación del 100%.

Un perro, en Bestcan

Bestcan, un hotel canino de 5 estrellas. / Bestcan

El verano va tocando poco a poco a su fin. Y con los últimos compases de agosto, llega el momento de los reencuentros entre los perros y sus compañeros de dos patas que no han podido llevarlos con ellos a sus vacaciones.

Entre muchos de estos dueños de perros, cada vez son más los que optan por dejarlos en residencias caninas. Lugares en los que se hacen cargo de todas sus necesidades de alimentación, cuidados veterinarios y paseos diarios. El objetivo: irse tranquilo de vacaciones sabiendo que nuestro mejor amigo está en buenas manos.

“Mi pareja y yo hemos hecho un viaje de tres semanas a Asia”, cuenta Juan. “Llevarme a mis dos perros era inviable, y no podía dejarlos con nadie. Además, tenía muchas dudas. Mis perros están muy mimados: son parte de la familia y no están acostumbrados a estar solos, ni a convivir en un espacio pequeño con otros perros. Por eso buscaba algo un poco más especial”.

Preguntando a otros dueños de perros, Juan dio con lo que estaba buscando. En la localidad toledana de Almorox se encuentra una de las residencias caninas más exclusivas de toda España, Bestcan. Un lugar en el que los perros pueden tener lo más parecido a una suite en la que todo está pensado para ellos: terreno privado, estancias con calefacción, piscina, hilo musical, trato personalizado a cargo de los mejores profesionales… Un auténtico hotel de cinco estrellas.

Aquí, el cliente es el perro, y no el dueño

David Fernández de Mera es el fundador de Bestcan. Un adiestrador de perros que, en su día, decidió poner en marcha su propio negocio. “Bestcan nació de una necesidad de hacer perros mejores, especialmente los que viven en la ciudad. En un principio era un centro de adiestramiento, y después se convirtió en un hotel. Un establecimiento en el que el cliente es el perro, y no el dueño. Obviamente el que paga es el dueño, pero nuestros huéspedes son los perros”.

En lugares como Bestcan se trabaja “por y para los animales”, apunta David. “No buscamos un volumen, sino una calidad. El hotel sólo tiene 45 habitaciones y son 40.000 metros cuadrados de instalaciones. Cada tipo de estancia está recomendado para un tipo de animal u otro. El trato que damos a los perros es muy diferente y, desafortunadamente, está a años luz de lo que es la generalidad del mercado”, apunta.

Un perro, en una de las suites de Bestcan. / Bestcan.

Esa excelencia es, también, resultado del placer que los profesionales de residencias encuentran trabajando con perros. “Personalmente me lo dan todo”, reconoce David. “Me aportan bienestar. Un bienestar sencillo, pero brutal. Convivo con perros de todas las razas, tamaños y edades, y todos ellos me regalan momentos únicos. Por mucho estrés que tengamos a diario, dedicar unos minutos a mirarnos, acariciarnos y entendernos aporta una gran estabilidad emocional. Una desconexión con todo. Es algo que sólo podemos entender los que compartimos nuestra vida con ellos”, asegura David.

Clientes... de todo tipo

Hoy día, existen todo tipo de personas que deciden compartir su vida con un perro. Por eso, y pese a que las características de hoteles caninos como Bestcan provocan que sus precios sean más elevados que los de otras residencias, el perfil del cliente es enormemente variado. “Tenemos clientes súper humildes a los que les cuesta mucho poder pagar la estancia de su perro, pero tienen claro que quieren lo mejor para él. Y tenemos también futbolistas, actores, políticos, etc de un perfil socioeconómico elevado. Gente que tiene que viajar por motivos de trabajo y quieren que su animal esté muy bien atendido”.

Entre los huéspedes de cuatro patas de Bestcan también hay quien lleva allí mucho tiempo. “Hay personas que, por ejemplo, tienen que irse durante una larga temporada al extranjero y no pueden llevarse a su perro con ellos”, cuenta David. “Incluso hay personas que rescatan a un perro abandonado y no pueden hacerse cargo de él, pero quieren que tenga lo mejor de lo mejor, por lo que lo dejan aquí y se hacen cargo de todos los gastos”, explica.

Tras dos años complicados a causa de la pandemia, el de este 2022 ha sido un verano con un 100% de ocupación en Bestcan. Prueba de que, cuando se trata del bienestar de nuestros perros, cada vez escatimamos menos. Al fin y al cabo, ¿hay algo mejor que ver feliz a tu mejor amigo?

 


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