Los vestidos de David Bowie causaron un gran revuelo la primera vez que cruzó el Atlántico: “Un tipo… me llamó marica”
La primera experiencia americana del icono inglés tuvo un profundo impacto en su carrera

David Bowie en 1971 / Mirrorpix
A pesar de su miedo a volar, David Bowie se montó en un avión y cruzó el Atlántico por primera vez. Era el precio que tenía que pagar si quería triunfar en América. El 27 de enero de 1971 llegó a Washington DC, primera escala de su periplo promocional de tres semanas. No cantó. Solo concedió entrevistas para dar a conocer su álbum ‘The man who sold the world’. El inglés no pasó desapercibido. Su imagen andrógina causó un gran revuelo. Sus vestidos desconcertaban allá a donde iba. Incluso tuvo que enfrentarse a la hostilidad de mentes obtusas: “Un tipo empuñó una pistola y me llamó marica. Pero yo pensaba que el vestido era precioso”.
El tercer álbum de David Bowie iba a llamarse ‘Metrobolist’, en referencia a la mítica película alemana de Fritz Lang ‘Metropolis’ (1927). Pero en el último minuto, y sin consultárselo al artista, Mercury decidió cambiarlo. Se llamó ‘The man who sold the world’. Lo produjo Tony Visconti y se grabó en Londres entre Abril y Mayo de 1970. Las letras eran más oscuras y exploraban temas como la locura, la tecnología, la religión o la guerra. No hubo ningún single. Y no resultó tan bien como se esperaba.
La primera portada del álbum era un colorido dibujo, estilo cómic, realizado por un amigo de David, Michael J. Weller, que representaba a un cowboy frente al hospital psiquiátrico de Cane Hill. Utilizó una foto del actor John Wayne para dibujar la figura con sombrero tejano y rifle.
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Se hizo una portada alternativa, encargada al fotógrafo Keith MacMillan, y muy en línea con la imagen andrógina y la ambigüedad sexual que Bowie quería cultivar conscientemente en esa época: reclinado en un diván, ataviado con un "vestido de hombre" de terciopelo crema estampado con flores azules. El vestido era del diseñador británico Michael Fish y su aspecto y su pose se inspiraban en una pintura prerrafaelista. En Estados Unidos les pareció demasiado provocativa y la rechazaron. Salió la del vaquero a lo John Wayne para disgusto del cantante. No obstante, consiguió que el sello utilizara la portada de la ‘chaise longue’ azul para su lanzamiento en Reino Unido.
‘The man who sold the world’ se había publicado en Noviembre de 1970 en Estados Unidos (en UK saldría cinco meses después) y el sello instó al artista a emprender un tour promocional por el país. No podría actuar, porque no tenía permiso de trabajo, pero sí podía recorrer las ciudades más importantes concediendo entrevistas en diferentes medios. Así, para tan importante ocasión, a Bowie no le quedó más remedio que superar su miedo a volar y cruzar el Atlántico por primera vez.
El 27 de enero de 1971, un joven esbelto de 24 años, todavía desconocido, llegó al Aeropuerto Dulles International de Washington D.C. en un vuelo procedente de Londres. En lugar de volar a Nueva York o a Los Ángeles, capitales punteras de la industria musical americana, la primera parada de Bowie fue D.C. porque el publicista de Mercury, Ron Oberman, estaba allí visitando a su familia, tal y como cuenta el biógrafo de Bowie, Marc Spitz.
Oberman, sus padres y su hermano fueron al aeropuerto a esperar al cantante. Y siguieron esperando después de que los pasajeros hubieran desembarcado. Todos a excepción de David. Los oficiales de aduanas le tuvieron retenido durante algunas horas. Había aparecido, con su larga melena rubia, vestido con un maxi abrigo color púrpura y un fular de seda blanco. En su equipaje había dos vestidos. “Puede que me hayan retenido porque mi aspecto es muy extraño”, reconoció.
Aunque en Estados Unidos no habían querido publicar la portada del vestido de Mr Fish, David lo había metido en la maleta y se lo puso en su encuentro con periodistas y disc jockeys de radio. Los medios se mostraron intrigados y desconcertados. La revista Rolling Stone incluso le llamó “deslumbrante, casi desconcertante reminiscencia de Lauren Bacall”.
Lamentablemente, no todo el mundo era abierto de mente. El propio Bowie, según publica la revista ‘Bowiepix’: “Fui a América a promocionar ‘The man who sold the world’ y, cuando fui a Texas, me puse un vestido. Un tipo empuñó una pistola y me llamó marica. Pero yo pensaba que el vestido era precioso”.
Ya en su primera noche en Washington, cuando los Oberman le llevaron a cenar, la camarera les sentó en una cabina con cortinas y las cerró. Quizá así, el aspecto de Bowie no provocaría demasiadas miradas de los comensales.
Al día siguiente, prosiguió con su gira promocional de tres semanas - desde el 23 de Enero hasta el 18 de Febrero. Hizo paradas en Nueva York, Mineápolis, Chicago, Houston, San Francisco o Los Ángeles.
La primera experiencia americana de David Bowie tuvo un profundo impacto en su carrera. Hasta ese momento sus tres álbumes, con diferentes estilos, no habían obtenido una gran repercusión. Este viaje le dio a conocer en la escena musical estadounidense, amplió su universo y canalizó sus vivencias en 'Hunky Dory' (que contenía canciones dedicadas a tres iconos americanos: Andy Warhol, Bob Dylan y Lou Reed) y en 'Ziggy Stardust' (influido por Iggy Pop, la Velvet Underground y Marc Bolan).












