David Bowie, “un dios de otro mundo” que admiraba a su mayor fan: George Michael
Las dos leyendas compartieron escenario en varias ocasiones, aunque nunca actuaron juntos

George Michael, K. D. Lang y David Bowie / Pete Still
2016 fue un ‘annus horribilis’ para la música. Empezó y acabó con la pérdida de dos grandes iconos. En Enero, a los 69 años, fallecía David Bowie. En Diciembre, el mundo artístico se vistió de luto por la muerte de George Michael a los 53 años. No fue lo único que el ex Wham! y el Delgado Duque Blanco compartieron. Las dos estrellas británicas tenían otras cosas en común. Por ejemplo, su admiración y respeto mutuos. Pero fue el autor de ‘Faith’, quien manifestó abiertamente, en numerosas ocasiones, lo mucho que idolatraba al camaleónico creador de ‘Changes’.
David y George no eran los mejores amigos. No quedaban para tomar una copa o un café. No salían juntos de vacaciones. Pero sí se apreciaban y, según Michael: “congeniábamos mucho cada vez que estábamos juntos”. Aunque lo suyo iba mucho más allá… y dejó muchas perlas loando a su maestro. Pensaba que David Bowie era, probablemente, la mejor estrella del rock después de Elvis Presley. Incluso le calificó de ‘dios musical’.
George Michael sabía que nunca podría competir con un gigante musical como Bowie: “Siempre supe, absolutamente, que nunca iba a ser Bowie… pensaba que yo sería el equivalente de Elton John sin piano. Considero que Bowie es un dios de otro mundo… un absoluto genio musical”, reveló en una entrevista del periodista Steve Pafford para su web.
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Por eso, cuando a Georgios Kyriacos Panayiotou le pidieron que eligiera uno de sus discos favoritos, no sorprende que se decantara por algo de Bowie. En concreto por el trabajo que utilizó como vehículo para dar vida al ‘Delgado Duque Blanco’.
"Uno de mis álbumes favoritos de todos los tiempos es ‘Station To Station’ (1975). Adoro a Bowie. Adoro cada periodo de los setenta. Pero, por supuesto, el de mitad de la década, antes de la etapa electrónica… me siento mucho más atraído por cosas que tienen más soul y R&B. Los músicos que reunió para ese disco ¡Dios mío! Dennis Davis es uno de los baterías más asombrosos”, declaraba Michael en Æfan Channel
Las dos leyendas compartieron escenario en varias ocasiones, aunque nunca actuaron juntos. Les vimos en el estadio de Wembley, en el histórico ‘Live Aid’ de 1985, con el que se recaudaron fondos para paliar la hambruna en Etiopía. Bowie hizo una actuación histórica interpretando cuatro temas, pero uno de los momentos más memorables del evento fue el dúo de George con Elton John en 'Don't let the sun go down on me'
El 20 de Abril de 1992, siete años después, volvieron a coincidir en el mismo estadio londinense rindiendo homenaje Freddie Mercury.
Fue entonces cuando quedó demostrado que el afecto no era unidireccional. Meticuloso como era, George se empleó a fondo en los ensayos de 'Somebody to love', el tema que interpretó en el evento acompañado por los músicos de Queen. Cuando se difundieron esas imágenes del ensayo, se puede ver al fondo a Bowie, muy atento, fumando un cigarro. Asiente con la cabeza y se mueve al ritmo de la canción, claramente impresionado y conmovido con la impecable interpretación. Sonríe con admiración, mientras Seal permanece a su lado, y cuando Michael termina… no puede evitar aplaudir con ganas. Todos se habían quedado sin palabras.
Cuando le tocó a David ensayar 'Under pressure' junto a Annie Lennox, fue George quien se convirtió en un espectador privilegiado. No perdió detalle. Se le puede ver al fondo, ensimismado, cantando él también, mientras sostiene un vaso de plástico.
Cuando George Michael organizó un concierto benéfico contra el SIDA, 'Concert of Hope', el encargado de presentarlo fue David Bowie.
De nuevo en el Wembley Arena de Londres, contó con la presencia de Diana de Gales, con KD Lang y Mick Hucknall (Simply Red) como invitados especiales, con la actuación de su ideólogo George Michael. Se televisó mundialmente el 1 de Diciembre de 1993.
La breve presentación de Bowie destacó por su simplicidad. No desperdició una palabra. Duró solo un minuto, incluidos los aplausos. En ese tiempo Bowie se las ingenió para alentar al público, silenciarle... y elevar de nuevo su ánimo. Cuando terminó, el público estaba listo - incluso ansioso - de escuchar el concierto... de escuchar a George Michael.












