Pocos lo saben: este éxito de los 80 de A-ha estuvo a punto de acabar en un cajón
Cuando todo apuntaba a que 'Take On Me', llegó la idea que lo cambió todo
A-Ha posa en Londres en 1990: Magne Furuholmen, Paul Waaktaar-Savoy y Morten Harket. / Mike Prior/Getty Images
Hay canciones que parecen destinadas al éxito desde el primer momento. Sin embargo, Take On Me, el mayor éxito de A-ha, estuvo muy cerca de convertirse en una de esas canciones que nunca encuentran su sitio. Lo que hoy es uno de los himnos más reconocibles de los años 80 pasó por varios fracasos antes de conquistar al mundo.
La historia comenzó cuando Pål Waaktaar y Magne Furuholmen, antes incluso de formar A-ha, trabajaban en una maqueta conocida como The Juicy Fruit Song. Aquella primera versión ya contenía algunos de los elementos melódicos que años después terminarían dando forma a Take On Me. El grupo confiaba plenamente en el potencial de la canción, pero el público no parecía pensar lo mismo.
De hecho, el sencillo fue lanzado por primera vez en 1984 y pasó prácticamente desapercibido. La banda volvió al estudio para regrabarlo junto al productor Alan Tarney y lanzó una segunda versión en 1985. El resultado tampoco fue el esperado. Dos intentos, dos decepciones. La canción parecía condenada al olvido.
El videoclip que cambió la historia
Cuando todo apuntaba a que Take On Me sería un fracaso más en la carrera de unos jóvenes músicos noruegos que intentaban abrirse camino en Londres, llegó la idea que lo cambió todo.
Los ejecutivos de Warner quedaron fascinados por Commuter, un cortometraje realizado por los animadores Michael Patterson y Candace Reckinger, que utilizaba la técnica de la rotoscopia. A partir de ahí nació la propuesta de crear un videoclip revolucionario dirigido por Steve Barron.
La trama mostraba a una joven, interpretada por Bunty Bailey, que es transportada al interior de un cómic y vive una historia romántica junto a Morten Harket. Lo innovador era la mezcla entre imagen real y dibujos a lápiz animados, algo prácticamente inédito para la época.
El proceso fue tan ambicioso como laborioso. Primero se grabaron las escenas con actores reales y después se redibujaron miles de fotogramas a mano mediante rotoscopia. El trabajo se prolongó durante meses y requirió alrededor de 16 semanas dedicadas exclusivamente a la animación de cerca de 3.000 fotogramas.
El esfuerzo mereció la pena. Cuando la canción fue relanzada en septiembre de 1985 acompañada por este videoclip, todo cambió. Take On Me alcanzó el número uno en Estados Unidos y convirtió a A-ha en una de las bandas más importantes de la década. Además, el vídeo arrasó en los MTV Video Music Awards de 1986 con seis premios.
El documental que desvela todos sus secretos
Décadas después, el grupo decidió contar la intrahistoria del fenómeno en la serie documental The Making Of... Take On Me. A través de entrevistas con Morten Harket, Magne Furuholmen y Pål Waaktaar-Savoy, así como con figuras clave como Alan Tarney, Bunty Bailey, Candace Reckinger y Michael Patterson, la producción repasa tanto la creación de la canción como la realización de su icónico vídeo.
La historia de Take On Me tiene un último giro de guion. La canción que estuvo a punto de desaparecer terminó entrando en el exclusivo club de los vídeos musicales con más de mil millones de reproducciones en YouTube. El videoclip superó esa barrera en febrero de 2020, convirtiéndose en uno de los pocos vídeos de los años 80 en lograrlo.
Desde entonces, su popularidad no ha dejado de crecer. En septiembre de 2024 alcanzó los dos mil millones de visualizaciones, confirmando que el romance entre generaciones y ‘Take On Me’ sigue tan vivo como hace más de cuatro décadas.
Pocas canciones pueden presumir de haber sobrevivido a dos lanzamientos fallidos, revolucionar la historia del videoclip y seguir sumando millones de reproducciones cuarenta años después. ‘Take On Me’ lo hizo. Y quizá ahí resida gran parte de su leyenda.
