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    M. A. Bargueño (‘Las chicas son rockeras’): “Nos hemos perdido infinidad de canciones”

    Hablamos con el autor sobre el papel determinante de la mujer en la música

    M. A. Bargueño (‘Las chicas son rockeras’): “Nos hemos perdido infinidad de canciones”

    Un ejemplar de Las Chicas son rockeras de Miguel Ángel Bargueño. Atención a su cuidada portada. / Selene Moral

    Piensa en tus ídolos. Imagínatelos. Enumera los nombres de tus artistas o bandas favoritas. ¿Ya lo tienes? Ahora pregúntate cuántos de esos nombres eran de artistas femeninas.

    Pese a las grandes figuras como Madonna, Amy Winehouse, Beyoncé, Taylor Swift, Lady Gaga... la falta de referentes femeninos en la historia de la música es una triste realidad y, sin embargo, Las chicas son rockeras es un trabajo que llega para demostrar que, pese a su limitado número, las chicas han contribuido a implantar cánones, romper moldes e impulsar tendencias en el música tanto como los chicos.

    Entrevistamos a Miguel Ángel Bargueño, periodista musical, colaborador de El País o LOS40 y autor de Las chicas son rockeras, un libro imprescindible que repasa la historia de la música hecha por mujeres desde los inicios del rock&roll hasta nuestros días. De Aretha Franklin a Rihanna. De Big Mama Thornton a Rosalía. Un viaje por las historias y las circunstancias de las grandes mujeres de la historia de la música.

    Pregunta: Se me hace raro entrevistarte. Siempre hablamos por cuestiones de trabajo y hoy estás tú al otro lado. ¿Cómo llevas la faceta de entrevistado?

    Respuesta: Bueno, se un hace raro; pero por otra parte me gusta hablar del trabajo que he hecho y explicarlo bien para que la gente lo entienda... estoy contento.

    Para ti esta faceta no es nueva. Hace casi 15 años publicaste tu primer libro: Enrique Urquijo. Adiós tristeza, que tuvo un éxito tremendo.

    Sí, la verdad es que sí. Sobre todo por el personaje, que era un músico muy querido y significó mucho en la música española porque perteneció a una generación que ha marcado un antes y un después. Fue esa generación de principios de los 80, de la nueva ola, de la movida madrileña y hay mucha gente que creció con su música. Si a eso añadimos lo trágico o lo azaroso de su vida, pues hizo que fuera un historia que el público tenía ganas de conocer. La gente conocía sus canciones, había crecido con ellas, pero conocer la historia de la persona que las había creado, la historia de esas canciones, qué había detrás de esa tristeza que irradiaban pues lo hizo muy atractivo y lo funcionó muy bien.

    Yo lo tengo pendiente, pero... está descatalogado, ¿no?

    Sí, pero está en Amazon, en formato electrónico.

    Ahora publicas Las Chicas son rockeras, un trabajo que repasa el papel de la mujer en la historia de la música (no solo del rock). ¿Cómo surgió la idea del libro?

    Lo propuse yo porque estábamos en conversaciones con Cúpula, que es el sello de Planeta para la reedición de la biografía de Enrique Urquijo. En ese momento se me ocurrió la idea porque se hablaba mucho de las mujeres en otras facetas como el cine, se hablaba del #Metoo, de que había un desajuste en sus sueldos comparados con el de los actores y yo pensaba en la música, en las historias de acoso, de obstáculos que superar, de cómo se les ha hecho de menos históricamente a las mujeres, por no hablar de las letras machistas que han salpicado la historia del rock... pues me parecía que había que hablar también de las chicas de la música.

    Por otro lado, me daba la sensación de que, sin haber alcanzado esa igualdad deseable con respecto a los hombres en la música, sí que las artistas femeninas están viviendo su mejor momento. Es decir, si miramos a las mujeres del pop, por ejemplo, en la Lista de LOS40, como Ava Max, Selena Gomez, Miley Cyrus, Demi Lovato y en España Rosalía, las chicas de Operación Triunfo 2017 Aitana, Ana Guerra, Amaia... En la música alternativa las mujeres también tienen muchísima fuerza, entonces me parecía que era el momento de celebrar esta situación actual y al mismo tiempo echar la vista atrás y analizar cómo se ha llegado a este punto contando las historias de otras mujeres de décadas pasadas que no lo tuvieron tan fácil -no es que ahora lo tengan fácil, pero ellas lo tenían mucho más difícil aún-. Por ejemplo, para entender a Rihanna, me parecía esencial contar todo lo que había conseguido Aretha Franklin.

    La cantante y músico americana Sylvia Robinson (1935 - 2011), fotografiada en 1973. Robinson es considerada la madre del hip hop. / Don Paulsen/Michael Ochs Archives/Getty Images

    Particularmente he cogido el libro con muchas ganas, creo que ya hacía falta algo así, una radiografía de la música hecha por mujeres. Me ha servido para conocer, por ejemplo, a Sylvia Robinson, considerada la madre del hip hop, o Sonia Pottinger, pieza clave en el reggae. Es increíble como hay muchísimas mujeres que han sido relevantes y a las que ni siquiera tenemos en el radar.

    Claro, pero es que es lógico porque al final, la industria de la música no ha sido más que un reflejo de la sociedad, entonces el papel de creador se otorgó a los hombres, máxime en un mundo como el de la música popular que tiene connotaciones de provocación, senualidad... y se pensó que era el hombre el que lo tenía que hacer. A las mujeres se les otorgó el papel de fans, de consumidoras. Y estas mujeres, que lo intentaron pese a todo -porque bien podían haber pensado "esto no es para mí"- pese a todo muchas lo intentaron. Las mujeres yo creo que han liderado tendencias, han estado al frente de movimientos musicales, por supuesto han creado infinidad de canciones históricas y, por desgracia, hay algunas historias que no han cuajado o han quedado ensombrecidas. Por eso, me parecía también bonito rescatar las historias de estas mujeres que sorteando todos estos obstáculos hicieron grandes cosas.

    Claro, a mí me asaltaron sensaciones encontradas: por un lado me reconfortó la idea de que hay muchísimas mujeres talentosas, pero por otro, me dio la impresión de que su trabajo no ha sido muy reconocido. ¿Puede ser que los medios tengamos algo de culpa?

    Al final todo está rodeado de esa desconfianza hacia lo que la mujer pudiera aportar a la música. Entonces, las compañías discográficas no las valoraban en su justa medida, los medios ni la sociedad tampoco. Ese cúmulo de factores hacía que las que al final lo consiguieron tuvieran un mérito enorme. Esas historias, como la que comentabas de Sylvia Robinson, por citar una entre muchas, es apasionante sobre todo porque en su caso es prácticamente la responsable de popularizar el rap que al cabo de unos años se convertiría precisamente en un ejemplo de machismo. Una música que tiene tantas connotaciones machistas, al final, le debe mucho a una mujer.

    Es verdad que yo conocía estas historias, pero al ponerlo todo junto en este libro me he dado cuenta de la gran injusticia que se ha cometido con las mujeres

    Me hablabas del papel que le tocó desempeñar a la mujer como fan. En un ejercicio de imaginación... ¿Qué crees que hubiera pasado si los hombres hubieran adoptado el papel de grupies?

    Pues es muy difícil porque sería imaginar un mundo que ni siquiera hoy existe. Hace sesenta años cuando empezó a fraguarse esta industria del entretenimiento, dirigida en principio a una nueva juventud, a una nueva generación de jóvenes, que habían dejado atrás la Segunda Guerra Mundial, que tenía cierto poder adquisitivo, se les ofreció un nuevo tipo de cine, rock & roll... En este momento es muy difícil pensar que a la mujer se le hubiera brindado esa oportunidad. ¿Cómo sería? Puestos a imaginar, si hubieran partido hombres y mujeres en igualdad de condiciones, ellas nos hubieran brindado cosas que a día de hoy, por desgracia, no hemos podido conocer. Nos hemos perdido infinidad de canciones, nos hemos perdido infinidad de movimientos, de géneros, de giros estilísticos, de aportaciones...

    Completamente, igual que en otros campos... En Las chicas son rockeras nos enseñas a poner en valor la relación de más mujeres con la música, pero ¿qué te ha enseñado a ti?

    Es verdad que yo conocía estas historias, el papel de estas mujeres, como cualquiera que lleve unos cuantos años ya en la música, pero al ponerlo todo junto realmente me he dado cuenta de la gran injusticia que se ha cometido y de todos los obstáculos que han tenido que soportar: los estereotipos que se les otorgó a las mujeres en cuanto a la imagen, ya que siempre han tenido que aparecer guapas, sexies, elegantes, con glamour... una serie de factores que cuando los pones todo junto es abrumador. Entonces, las mujeres que han ido despuntando en todo este tiempo tienen más mérito que los hombres. Al final, si el rock es salir a un escenario, hacer lo que te dé la gana, provocar, rebeldía, es rebelarte contra la generación anterior, incomodar a los de arriba, hay mujeres que lo han hecho, pero además de todo eso han desafiado las barreras que les habían puesto, con lo que al final han hecho más que los hombres. Esta es la sensación que me ha quedado al ponerlo todo junto.

    Por otro lado me ha dado la oportunidad de reescuchar grandes discos y de revisitar artistas. A lo mejor no queda muy cool, pero en el capítulo dedicado a España, está el caso de Mari Trini, que me parece una figura esencial, una compositora y cantante como la copa de un pino y que como fue mujer no se la valoró. Gran parte de su discografía se basa en cantar sobre lo que supone ser mujer y sobre cómo desafiar las normas y los clichés.

    La escucharé. De todas formas, ahora que mencionas el capítulo de España, se me ha hecho muy corto, me he quedado con ganas de más... ¿no has tenido la misma sensación?

    Es posible, aunque es un libro dedicado a la música internacional. Realmente, si lo comparas en extensión, o bien haces otro libro dedicado al trabajo de las mujeres en la música en España, que también daría de sí, o bien no hablas de la música en español. En este capítulo arranco con la actualidad de Malamente y Lo Malo y de ahí retrocedo a los años sesenta, a las chicas Ye-yé a las cantautoras de los setenta, a las mujeres de la nueva ola, de la Movida, de la música independiente y bueno, me pareció que era la manera de que quedara constancia en este libro de lo que las mujeres habían conseguido en la música española. Efectivamente puede saber a poco porque han conseguido muchísimo.

    En la actualidad no hay géneros en los que no exista presencia femenina, pero da la sensación de que en España algunos estilos como el rap o el heavy metal las mujeres están claramente infrarrepresentadas.

    Como explico en el libro, me parece que es una pena que en estilos musicales como el rock duro o el rap, que en todo el mundo han tenido su momento de gloria y siguen dando grandes artistas sobre todo en el hip hop, pues en España, como somos así, se cogió el negocio entre cuatro y no se ha salido de ahí. Por ejemplo, ahí tenemos el caso de Tony Aguilar, que es probablemente la persona que más ha apoyado el rap en España y al final, el rap no le ha dado a Tony Aguilar todo lo que Tony le ha dado al rap. Con lo cual, eso ha impedido que el rap en nuestro país sea tan fuerte como en Francia, en Reino Unido y por supuesto como en Estado Unidos. Ello ha impedido también que surjan más mujeres en estos estilos.

    Aún con todos los ejemplos de chicas rockeras... como dices en el libro: “Es un hecho: el rock sigue teniendo género”. Pero, ¿cómo rompen las mujeres los diversos techos de cristal que tienen para dedicarse a la música? El primero sería lanzarse a tocar una guitarra o un teclado, a componer una canción. El segundo: una vez dentro de la industria sobrevivir al paso del tiempo, a mantener el cuerpo perfecto, la maternidad o conciliación familiar… ¿Demasiadas trabas?

    Efectivamente, muy bien visto, porque es verdad que esa escasez de referentes ha formado una especie de círculo vicioso,  que cualquier chica adolescente a la que le gustara el pop, el rock o el soul que se planteara dedicarse a eso podría llegar a pensar: "Esto es algo que hacen los chicos, esto no es lo mío"; entonces se perpetuaba ese círculo vicioso, por lo que los referentes seguían siendo escasos. Afortunadamente, algunas, pese a todo, fueron dueñas de su destino, saltaron esos obstáculos y poco a poco ha ido habiendo más referentes hasta llegar al momento actual, en el que una adolescente que escuche música es perfectamente consciente de que lo puede hacer siendo hombre o mujer.

    Y luego, es verdad que una vez que lo consiguen continúan las dificultades. En el libro cuento casos como el de Lauryn Hill o Sinead O'Connor, que en el momento en que se quedan embarazadas y coincide con el lanzamiento a gran escala que planea su discográfica, les plantean que aborten. Es muy fuerte, porque eso debe ser una decisión suya. Si hubieran sido hombres no les habrían dicho lo que tenían que hacer... es terrorífico. También el tema de la imagen, de mantenerse siempre delgadas, de no envejecer. Es alucinante...¿Cómo no se va a envejecer? Esto ha llevado también a problemas de desórdenes alimenticios en muchos casos y nos podemos remontar a Karen Carpenter a Demi Lovato, por ejemplo.

    También es cierto que las mujeres cada vez tienen más visibilidad en la música. Como mencionas en Las Chicas son rockeras, de los 20 discos más vendidos este siglo 9 son de mujeres. Pero en los créditos de los álbumes... los nombres femeninos escasean.

    Como te comentaba al principio, las mujeres están viviendo su mejor momento en la música porque la situación actual no se había dado hasta ahora. Eso no quiere decir que se haya logrado la igualdad deseable, pero poco a poco. El libro transmite en cierto modo ese optimismo y mira también al futuro; en él cuento lo que se está haciendo para que haya cada vez más visibilidad, las iniciativas que se están creando para que cada vez más mujeres sean cabeza de cartel en los festivales, la que se montó el año pasado en torno a los Grammy cuando varias mujeres de la industria discográfica (que afortunadamente hay varias al frente de grandes compañías en Estados Unidos) mandaron una carta al presidente de la academia quejándose de que la representación y las candidaturas de las mujeres eran ridículas.  Todo esto, poco a poco, irá a más, pero en la trastienda todavía queda mucho por avanzar y si miras los créditos, a compositoras, productoras, arreglistas, ingenieros... todavía no se les ha dado ese voto de confianza.

    Efectivamente, se tiende a sospechar que detrás de cada mujer hay un hombre que es el responsable de su éxito, como le ocurrió a Amy Winehouse con Mark Ronson

    Claro, y a quienes sí están 100% al frente de su proyecto - me viene a la cabeza Bjork aclarando que sus discos los hace ella-  no son conocidas o valoradas por ello. Tú destacas en el libro a muchas mujeres que han sido compositoras de sus propias canciones, lo cual me parece muy acertado porque los medios y la sociedad contribuimos a perpetuar el estereotipo de que "ellas cantan pero no componen sus propias canciones". ¿Solemos cuestionar más el éxito de las mujeres artistas?

    Si... Hay una cita, creo recordar que es de Joni Mitchell, en la que decía: "Como haya una mujer grabando un disco y haya un solo hombre en la sala, se le va a poner en los créditos aunque no haga nada". Efectivamente, se tiende a sospechar que detrás de cada mujer hay un hombre que es el responsable de su éxito. Ahí está Amy Winehouse, que no solamente tenía una voz extraordinaria sino que además componía unas letras muy singulares y se tendía a decir que era Mark Ronson el responsable de su sonido y de su éxito. También está el caso de Beyoncé y Jay Z... se tiende a ser incrédulo en lo que respecta al crédito que la mujer tiene sobre el producto final.

    Después de escribir el libro, de documentarte y haber escuchado a tantas mujeres artistas a lo largo de estos últimos 70 años, ¿crees que las mujeres tienen una sensibilidad especial para la música?

    Lo que sí creo es que han tenido una determinación especial para la música, porque como te digo, han tenido que hacer lo mismo que los hombres y un esfuerzo añadido para llegar ahí. Cuando se habla de sensibilidad, otro factor es que a las mujeres, hasta hace poco, se les permitía sobresalir cuando realmente la música que defendían estaba provista de esa sensibilidad femenina, cuando era música cargada de cierto romanticismo, de cierta dulzura, con su guitarra acústica, como cantautoras, canciones de amor a sus parejas, sus hijos, a la naturaleza... pero cuando de repente sale una mujer tipo Bjork pues rompe los esquemas. Entonces, sobre la sensibilidad... yo creo que hombres y mujeres tienen sensibilidad por igual en lo que se refiere a crear canciones.

    En el libro también leemos algunas historias de sexismo acuciante... ¿cuál te ha dado impactado más a ti?

    Es que son tantas... pero hay algunas muy crueles como el caso de Phil Spector con Ronnie Spector, a quien tenía prácticamente secuestrada en la mansión, que volvió a reproducirse años más tarde con Tommy Mottola y Mariah Carey, lo que ocurrió con Tina Turner, que es terrorífico, los casos de Whitney Houston, Rihanna... al final es que es la sociedad y estos episodios se ven en todos los ámbitos de la misma. Pero en la música, incluso es peor, porque se supone que la música es transgresora, que va un paso por delante, que desafía lo establecido... y la música debería ser ejemplo de todo lo contrario; sin embargo, pues no ha sido así.

    ¿Y en la vida y obra de qué artista te apetecería indagar más?

    Hay muchas, pero en varios casos me ha quedado la sensación de que no se les ha terminado de valorar, aunque no lo parezca, porque si pensamos en Mariah Carey, ¿cómo se puede decir que no ha sido valorada?, pero es que cuando la gente piensa en Mariah Carey piensa en una gran voz, en una cantante portentosa, en muchos Números 1, pero se les olvida que ha compuesto la mayor parte de su repertorio, que como compositora está en los puestos de cabeza de los compositores (hombres o mujeres) que más números 1 han tenido en las listas de ventas... entonces ni siquiera Mariah Carey y otras super estrellas de la música son valoradas en su justa medida.

    También historias como la de Leslie Gore, que en el año 63, con esa imagen de ingenua, de adolescente, graba una canción de autoafirmación femenina, incluso feminista, titulada You don't own me (Tú no me posees) en ese momento, a principio de los sesenta... pues son historias que verdaderamente he disfrutado recuperándolas.

    Y para terminar… ¿cuáles crees que son los elementos que debe tener una rock star en 2019?

    ¿Tanto para hombres como para mujeres?

    Sí, para ambos.

    Yo lo que creo es que se ha perdido en general el hacer cosas nuevas. La innovación viene casi exclusivamente de la música electrónica y del hip hop. Y grupos de rock a la vieja usanza es que casi no hay, ya casi todo son alternativos, por así decirlo. Se van repitiendo clichés... por que... ¿Cuándo salió el OK Computer de Radiohead? ¿en el 97? Es que han pasado la tira de años y los grupos que salen ahora... están haciendo lo mismo, pero es que en España pasa igual. En España además tenemos una cultura musical bastante deficiente. Por ejemplo, en Francia todo el mundo tiene un piano en su casa, y aquí seguimos encumbrando a algunos grupos, que como suenan seudoalternativos y parece que si dices que te gustan eres guay... pues al final, muchos de ellos son malísimos y hacen música que los grupos ingleses y americanos hacían a principio de los noventa, lo cual me parece vergonzoso.

    Pero respondiendo a tu pregunta: ¿cómo debería ser un o una rockstar hoy? Debería buscar nuevos horizontes en la música... y esto es algo que se está haciendo en la electrónica, que es como un lienzo en blanco donde cualquier cosa vale, cualquier estructura de canción vale, no tienes que limitarte a una estructura estrofa-estribillo, estrofa-estribillo, sino que puedes hacer lo que te de la gana, en el hip hop se están haciendo auténticas virguerías y en el campo del pop y del rock se debería buscar también esa innovación, más que repetir formatos que tienen treinta años de historia; lo que no sé es si es posible porque al final todo tiene fecha de caducidad.

    Sobre Rosalía: se ha aceptado con naturalidad que probablemente una de las figuras más creativas de la música española del momento sea una mujer.

    ¿Y qué opinas de Rosalía como un género en sí misma?

    Me parece súper interesante lo que está haciendo Rosalía. Ha hecho algo que no había hecho antes nadie y es mezclar dos cosas como son el flamenco y esas bases que se usan ahora en el terreno del trap, del hip hop, de la música electrónica, entonces eso está muy bien, pero aun mejor es el reconocimiento que se le ha dado, que se acepte que el trabajo de una mujer es lo más innovador de la música española actual. Eso me parece que es lo más importante de todo.

    Bueno, también han intentado minusvalorarla aludiendo a que El Guincho (su productor) estaba detrás de su éxito.

    Sí, pero lo que ha quedado -o lo que está quedando- de Rosalía es innovación, que es una tía que sorprende cada vez que se sube a un escenario, que esto se ha aceptado con naturalidad y probablemente una de las figuras más creativas de la música española del momento sea una mujer.


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