Damián Mollá (Barrancas) y la pandemia: “Es como si nos estuvieran poniendo a prueba sobre si somos idiotas”

Lanza su primer cómic: ‘Conejo-Man contra el coronavirus’

Damián Mollá

Damián Mollá lanza su primer cómic. / Carlos Alvarez/Getty Images

A Damián Mollá le ha podido pasar como a muchos otros en los que su personaje acaba comiéndose a la persona. Seguro que está acostumbrado a que algunos le llamen Barrancas y es que lleva ya muchos años dando vida a una de las hormigas más famosas de nuestro país.

El hormiguero ha comenzado su decimoquinta temporada y él vuelve a estar debajo de la mesa. Pero no ha convertido a su hormiga en superhéroe sino que ha escogido mejor a un conejo como protagonista de su primer cómic (el tercero en realidad).

Conejo-Man contra el coronavirus nos ayuda a reírnos de la situación tan surrealista que estamos viviendo. Él se ha encargado de guion e ilustraciones y no se ha dejado en el tintero ningún tema candente de estos momentos: Políticos, teorías conspiranoicas, virus invencibles, soluciones surrealistas… hasta Fani de La isla de las tentaciones tiene su misión en esta situación.

Primer cómic en la calle, ¿qué se siente?

Muy contento, llevaba un montón de años esperando esto porque desde jovencito empecé a hacer cómics y este es en realidad mi tercer cómic, lo que pasa es que los otros dos los edité yo cuando tenía 18 años en la papelería debajo de mi casa. Estoy muy contento.

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El pasado agosto te vimos en el DC Fandome 2020, ¿friki de los cómics?

Bastante friki de los cómics. Yo siempre, desde pequeñito he leído bastantes cómics y tengo todas las estanterías llenas de cómics y me los habré leído todos, unas cuantas veces, la verdad. Sobre todo, me gustan los cómics de humor. Me gustan mucho los argentinos. En España hay un montón de cosas que nos perdemos. Todo el mundo conoce a Quino el de Mafalda, pero en Argentina hay autores muy buenos, por ejemplo, Fontana Rosa es muy chulo y hay cómics italianos increíbles.

Te has hecho un máster…

Jajajaa, es que he leído un montón. De hecho, yo aprendí italiano sólo para poder leer cómics de Leo Ortolani. Yo notaba que eran muy buenos, pero no los entendía. Me compré un diccionario y me puse a leerlos a tope y aprendí un huevazo de italiano gracias a eso.

¿Cómo surgió este proyecto?

Era un cómic que tenía empezado hace tres años, era como un reto personal, voy a hacer un cómic sin guion. Voy a ir haciendo un chiste por viñeta y tiene que ir avanzando la historia a lo loco, que siempre lo he hecho así. Pero en un momento dado me atasqué y se quedó ahí. Me faltaba una historia y cuando apareció el covid, nos encerraron y tuve tiempo. Normalmente El Hormiguero me consume todo el rato, así que me puse a tope con ello. Escribí el guion primero y creo que es muy divertido y el final es super sorprendente y te vuelve loco. Además, aprovecho para darle un tirón de orejas a casi todos los que han intervenido en esta crisis y se pone el mundo completamente patas arriba.

Bueno, eso es lo que tenemos ahora mismo.

Como estamos ahora, pero una vez que está el mundo patas arriba, con la solución que encuentra Conejo-Man se pone triplemente patas arriba, pero en plan guay.

Conejo-Man… ¿las hormigas no son heroínas?

Normalmente no, pero de vez en cuando las sacamos de super héroes. Cuando vinieron Thor y Spiderman, las sacamos de superhéroes y la parodia que les hicimos yo creo que fue uno de los momentos más divertidos que hemos tenido. En el cómic sale Barrancas pero no es la prota ni creo que hiciera un cómic sobre Barrancas.

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De todas formas, yo pensé que le mundo había quedado de acuerdo en que los superhéroes eran los sanitarios, ¿a la contra?

Los sanitarios se han negado, han dicho que no quieren, que no les llamemos super héroes porque eso los deshumaniza y al final es más útil decir que son solamente humanos y si ellos lo dicen, yo les haré caso y así que, el super héroe que necesitamos es Conejo-Man que es muy buen super héroe, aunque es imbécil perdido.

Este cómic es la prueba de que el coronavirus también se puede enfrentar con humor, ¿no?

Totalmente, en realidad, todo lo que está pasando es tragicómico porque todo es tan ridículo y es absurdo todo lo que pasa. Un día te dicen una cosa y al día siguiente te dicen la contraria. Las normas que nos ponen son totalmente contradictorias y tiene un punto cómico. Ha salido muchísimo humor a raíz del coronavirus porque es como si nos estuvieran poniendo a prueba sobre si somos idiotas o no y tiene un punto muy divertido de sentirse completamente estúpido todo el tiempo.

Pero entonces, ¿somos idiotas o no?

Somos las dos cosas. Yo creo que somos estúpidos y luego también somos brillantes. Pero en este caso creo que va ganando la estupidez.

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¿Cómo ha cambiado tu vida con el coronavirus, al margen de lo obvio?

No mucho porque yo me encerré a trabajar a tope y he aprovechado muchísimo la pandemia porque, por un lado, estaba muy enfadado con lo que estaba pasando y dije, voy a dejar de leer la prensa y enterarme de las noticias porque me quemaba por dentro y, además, estando solo en casa, te llegas a quemar. Dije, voy a hacer algo divertido y aunque el cómic está conectado, le di la vuelta y a mí me sentó bien. Mi vida no ha cambiado porque siempre me ha gustado mucho trabajar en cosas y realmente sí he encontrado el tiempo para hacer cosas que normalmente no puedo y reencontrarme con esa parte del dibujo y de estudiar. Me ha hecho un rejuvenecimiento de las costumbres.

¿Qué ha sido lo más duro para ti?

Lo más duro han sido muertes cercanas que he visto y que he sufrido y el miedo a ver morir a mis padres, básicamente, que, por cierto, no han muerto, pero todo el mundo teníamos muchísimo miedo a que pasara.

¿Se contagiaron?

Sí, mis padres lo pasaron y afortunadamente no les pasó nada pero mi madre ha perdido un montón de amigos que eran un poco mayores que ella y lleva un año que está hecha polvo. Tengo amigos muy cercanos que han perdido gente y lo vas viendo y es muy jodido.

Cada uno se enfrenta emocionalmente a él a su manera. En tu caso, ¿miedo, hartazgo, inconsciencia, incertidumbre…?

A mí miedo, como tal… me da la sensación de que no podemos entender lo que nos está pasando y eso me molesta mucho. Es una cosa que me da desazón… no se entiende nada de todo esto. Todo el rato es contradicción y lo que acabas siendo es conservador y acabas diciendo, ‘hombre, yo no me la juego’. Aunque todo sea un disparate me voy a quedar en casa y voy a hacer lo que toca

Damián Mollá conservador… nunca pensé que escucharía algo así.

Jajajaa… yo soy progresista hasta 2016, más o menos. Hay un momento de la vida, que le pasa a mucha gente de mi generación y supongo que a todas las generaciones les pasa igual, que hay un momento de progresismo que dices, ‘yo creo que ya está’. Dentro de nada, me imagino que esta generación que está siendo muy progresista, le parecerá un poco loco que te puedas casar con un robot y que te hagas robot sexual es un poco demasiado. Me pasa un poco eso, veo que el progresismo de hoy en día está un poco pasado de vuelta para mi gusto y aunque es algo paradójico decirlo, ‘ya no hay progresismos como los de antes’.

Volviendo al cómic, no faltan referencias a muchos de los temas candentes del momento, ¿es tan fácil burlar la seguridad en un aeropuerto?

Espero que no, pero creo que si haces las cosas con mucha determinación podrías saltártela. Vas con toda la seguridad disfrazado de piloto y podría colar.

¿Has ido mucho a Mercadona en este confinamiento? (lo digo porque la sacas en tu cómic como foco de virus)

No, no tengo Mercadona cerca, la verdad, tengo un Simply. Pero como todo el mundo habla de Mercadona y no sé qué tienen allí, pero, por lo visto, hacen un hummus que es alucinante, no sé qué le echan, pero todo el mundo me dice, ‘el hummus de Mercadona…’…si yo no como hummus, me da igual. Pero Mercadona es hoy por hoy la referencia.

En tu cómic se encuentra una solución, ¿lo ves igual de factible en la vida real?

¿Alguna solución? Ojalá…de momento los científicos no parece que estén solucionando muchas cosas y creo que es uno de los grandes dramas que tiene el coronavirus, que ha dejado en pelotas a la democracia, a la ciencia, a la comunidad europea… ha dejado en pelotas prácticamente todas las creencias que más arraigadas teníamos. Cosas sobre las que no tenías ninguna duda…si lo dice la ciencia es verdad, pero es que la ciencia te dice que sí y que no a la vez, no para de llevarse la contraria, la ciencia. Antes la ciencia parecía que tenía una sola voz, ahora parece que tiene 12 voces diferentes. La OMS la ha cagado completamente. Yo no confío, con lo que hay, para sacar esto adelante bien. Sacarán la vacuna y eso, pero a saber.

¿Qué político te ha salido más favorecido?

Almeida me gustó mucho dibujarlo. Creo que es un tipo muy caricaturizable y a la vez tiene ese punto tierno, es como el amigo de Bart Simpson, tiene un punto tierno y de tío apocado que, de repente, se ha venido arriba y prácticamente ha sido el político mejor valorado de toda la crisis. Creo que Almeida está guay.

Has recogido varias frases, en redes sociales, de lo que podrían ser críticas de tu cómic, pero, ¿qué es lo que te gustaría que te dijeran de él?

Espero que digan que es muy divertido, que tiene un chiste por viñeta, que es la verdad, que te ríes mucho pero también que te hace pensar y reflexionar un rato. Tiene también el factor sorpresa, creo que tiene un final muy sorprendente.

Para acabar, en este confinamiento muchos artistas han estado muy productivos, ¿alguna canción de la era pandemia?

Hay una canción que me gusta mucho que no es de esta pandemia, pero la he descubierto en esta pandemia. Se llama Nunca es suficiente de Natalia Lafourcade y me parece un temazo. En realidad, Natalia Lafourcade, que no la conocía, me flipa. Me parece una cosa maravillosa.

¿Y a ti te ha dado por componer?

No, lo que sí he hecho es tocar la guitarra en la terraza para los vecinos porque en mi barrio no había ningún músico bueno, así que lo que tenemos es un músico malo que soy yo y les he cantado el Resistiré. Como son gente más o menos mayores, lo que he hecho es sacar un repertorio tipo Raphael, todos clásicos y les he hecho un repertorio y salíamos a las 8 y cantábamos un poquito y nos veníamos un poquito arriba.


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