Entrevista a Pablo Alborán: ¿es más de los que rompen el corazón o de los que acaban con él roto?

Tony Aguilar le plantea esta cuestión al artista malagueño y responde

Luis M. Ortiz

Parecía imposible, pero llegó el día. Por fin, después de varios retrasos, el disco de Pablo Alborán salió a la luz. Ya pudimos escuchar Vértigo dos días antes en el streaming que hizo el malagueño desde una azotea de Madrid para cantar en directo sus nuevos temas.

Ahora ya podemos escuchar el disco al completo, tal y como le ha dado forma durante esta pandemia que ha marcado la forma de hacer las cosas. Un día tan especial como este no podíamos más que estar a su lado.

Tony Aguilar ha charlado con Alborán en Global Show de este nuevo disco, de las anécdotas que lo envuelven, de corazones rotos, de copas de vino en compañía, de algún que otro susto en el mar o a bordo de un avión y hasta ha confesado cuál es el disco raro de este disco.

En tiempos de pandemia

“Han sido unos meses difíciles para todos, ha sido un año y una época extraña y rara y, al final, cuando acaban saliendo las cosas, es como que te da tres veces más satisfacción porque el esfuerzo es mayor, la implicación es mayor, por todas las cuestiones personales que nos envuelven y la ilusión también es mayor”, le explicaba el malagueño al DJ.

Y así, feliz, es como ha llegado a LOS40 para hablar de este disco con un título que ha dado mucho juego. “Da vértigo el no saber hasta qué punto debemos creer o no creer, confiar o no confiar, pero en el fondo, voy a ver si busco otro título para el próximo disco que no sea tan premonitorio porque es verdad que la sensación de vértigo está presente en todo este año”, aseguraba.

En más de una ocasión que él no entiende el vértigo con connotaciones negativas sino como una necesidad. “Sigo teniendo vértigo a muchas cosas en mi día a día, que es normal, pero también creo que este momento de pandemia nos ha reposicionado todas las prioridades y ahora mismo, lo único que da vértigo es la enfermedad, que tu familia esté mal”, confesaba.

Vértigo en las alturas

Después de ver el concierto que dio desde la azotea de la Torre Picasso de Madrid hace dos días, está claro que no tiene mucho miedo a las alturas. Otra cosa son los aviones, eso le da más respeto.

“Yo tenía miedo, más que a las alturas, a la falta de control. Te subes a un avión y dices… yo no sé pilotar, pero tú siempre piensas que el piloto tampoco. Hay una turbulencia y dices, ‘esto no es normal’, hay un bache de aire y ‘esto no es normal, ¿dónde está el piloto?’… y hay un punto en todas las giras que he hecho, que muchos aviones tenían muchas turbulencias chungas y llegó un momento en el que me llegué a relajar, era como si te estuvieran meciendo”, explica sobre esta fobia.

Su profesión le ha hecho coger muchos aviones, se han convertido en una rutina en su vida y tiene mil anécdotas sobre esos viajes. Aun así, si hay que recordar uno, se queda con uno familiar.

“Recuerdo uno que yo era chiquitillo, iba con mis padres, era menor de edad, y me acuerdo que me dio un ataque heavy porque ese avión, era Málaga Barcelona, empezó a moverse de mala manera. Yo creo que el piloto estaba tan cómodo, porque son vuelos muy regulares, que al final manejan el avión como si fuese un coche… mi madre casi me pide hasta un whisky”, relataba.

Su vida en audios

Una de las curiosidades de este nuevo disco son los interludios que hay entre las canciones. Pequeños documentos sonoros que nos muestran el día a día del cantante en el mar, con los amigos, en el estudio… que están repletas de naturalidad, risas y buenos momentos.

“Intentaba que en el disco no solo las canciones contaran la historia, sino que, entre canción y canción… yo me iba con el móvil y, como todo el mundo, grababa momentos que a lo mejor te parecen inútiles y absurdos, que ni subes a las redes y que guardas para ti”, comentaba, “son momentos que luego he ido revisando mientras grababa el disco y decía, ‘ostras, me estoy tirando aquí de un acantilado, con un teléfono’. Grababa debajo del agua y se oye el ruido del agua cuando entras en el agua y ese salto al vacío me pareció interesante para abrir el disco. Hay un vídeo mío bañándome en la playa de Benalmádena, la playa donde iba cuando era niño y le he puesto de título a ese interludio de Malagaé que es el nombre de la casa de mis abuelos, que es donde viven mis padres y donde siempre hemos pasado las navidades. Se oye el ruido del mar y yo haciendo el panoli y riéndome”.

Rodeado de agua

Como buen malagueño, para Alborán es muy importante el mar. Ya en la portada del disco le vemos sumergido. Y como buen conocedor del miedo es consciente del respeto que hay que tenerle. Le ha contado a Tony un susto que tuvo en el mar cuando tenía unos 13 años.

“Yo en el mar tuve un susto muy pequeñito porque a mí me molaba hacer el body surf este y recuerdo un día que me dio por nadar y buscar olas y recuerdo que me tuvieron que venir a buscar mi hermano y mi hermana y no pudimos volver ninguno de los tres. Recuerdo cómo mi hermano estaba más acojonado que yo y recuerdo que yo le decía, ‘Salva, tranquilo, si hay corriente, nos llevará a un lado u otro’. Recuerdo que estábamos los tres agarrados a la tabla”, recordaba entre risas.

Está claro que el mar, la playa y el calorcito le ponen de muy buen humor, pero si tiene que escoger cuál ha sido su mejor verano, no duda en admitir que el de 2019, antes de la pandemia.

“Agarré tiempo para irme a mis viajes, mis viajes con mis amigos, con la familia. Estuve en Portugal, estuve en Latinoamérica de gira y por placer, estuve unos días en Punta del Este. Hubo una serie de viajes donde me consentí, me cuidé y cuidé a los míos y eso se te queda ahí. No sabíamos que iba a ser el último viaje, que no lo es…”, recordaba.

El verano, además, con el calorcito, da rienda suelta a la sensualidad y de eso, de fuego, hay mucho en Malabares. “Es para mí el tema raro del disco, es el tema que todos los días cambiaría. El resto del disco me gusta como está y te confieso que es el tema que yo cambiaría todos los días. Ya me imagino la versión de directo, que me imagino darle la vuelta entera a la canción y hacer otro tipo de versiones. Hay días que la odio y hay días que la amo. Es el tema raro. En todos los discos me pasa, hay un tema raro que a veces me parece que está inconcluso, otras que es super original… el amor-odio, que es sano tenerlo”, confesaba.

Admiración por C. Tangana y Camilo

Si hay algo que comparten Alborán y Aguilar es su pasión por la música y el trabajo. Les gusta descubrir y estar al día y uno de los artistas que no pueden pasar desapercibidos es C. Tangana sobre el que el artista no ha dudado dar su opinión.

“Me encanta lo que hace C. Tangana, me encanta lo que hace Alizzz… me parece que la clave en ellos y que creo que deberíamos aprender todos es que no es una cuestión de reinventarnos, sino que vamos a hacer lo que sentimos y en la música, ahora más que nunca, hay que hacer eso”, exponía.

“Él puede hacer lo que quiera. Sabe perfectamente que puede jugar y yo espero eso de él, espero que juegue. No espero otra cosa que divertirme, que pasármelo bien y que se me quede cara de ‘qué cabrón, qué has hecho y cómo lo has hecho’. Creo que se lo pasa bien haciendo música y creo que eso es lo que todos tenemos que aprender. De él y de muchos otros artistas. Hay veces que se nos olvida que la música es pasárselo bien y transmitir que todo es posible”, reflexionaba sobre lo que hace el madrileño.

También siente admiración con Camilo con el que hizo una colaboración. No se conocían en persona, algo a lo que puso remedio la gala de LOS40 Music Awards donde pudieron encontrarse por primera vez.

“La canción de El mismo aire la escuchaba yo mucho durante el confinamiento en marzo. Me acuerdo que la ponía mientras hacía deporte, mientras cocinaba, mientras estaba con mis padres y, de repente, subí un storie con la canción y me llamó”, contaba. Le propuso hacer la canción y dijo que sí sin consultarlo ni hablarlo con nadie.

“Es un tipazo, es una buena persona, es un buen músico y es un buen compañero. Es de las personas más detallistas y más cariñosas y trabajadoras que he conocido. Lleva años escribiendo para otros artistas y, de repente, llega un momento en el que decide poner la cara”, señalaba.

Hablamos de amor

En Vértigo hay mucho amor y desamor y tras hacer pública su condición sexual, Alborán se siente con más libertad para hablar de estos temas. Aguilar ha querido saber si el malagueño es más de los que rompen el corazón o más bien de los que acaban con él roto y no ha dudado en contestar.

“Yo soy de los que lucha y de los que cree que hay muchas formas de querer y que hay que aceptar que te quieran como te quieren querer y eso implica que rompas el corazón porque digas, ‘mira no me estás queriendo bien y me tengo que ir’ y otras veces implica que te hagan daño y que tú, lo intentas, lo intentas, lo intentas y no hay forma. Pero creo que, al final, soy bastante conciliador”, admitía.

Estamos en tiempos en los que el amor es más necesario que nunca, en todas sus vertientes. Se acercan las fiestas de Navidad que, este año, serán muy diferentes.

“Yo creo que hay que decirle a la gente que hay más navidades, que intentemos ser responsables. También entiendo que puede ser la última Navidad de mucha gente mayor que nos acompaña y que está con nosotros, así que, que esa dicotomía y ese dilema, sintamos que todos lo tenemos en casa y que intentemos ser lo más responsables. Si pueden estar en familia que no pestañeen, que lo disfruten, lo saboreen cada segundo, que los que vayan a cenar, esa comida les sepa a gloria y que se abracen mucho después de haberse hecho todos los pcrs posibles y a los que no puedan, que vendrán otras navidades”, terminaba pidiendo sobre este fin de año al que le pide salud.


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