Miki Núñez: Hablamos del relato que ha hecho llorar a su madre, su chica, su familia y sus próximos proyectos

El cantante debuta en la literatura con un libro de relatos que dan mucho de sí

Miki Núñez

Miki Núñez publica un libro. / Miquel Benitez/Getty Images

Dime tres palaras, así se llama el debut literario de Miki Núñez, el que fuera concursante de Operación Triunfo y representante de España en Eurovisión en 2019. Se trata de un conjunto de relatos o cuentos cortos que tienen como origen las tres palabras que le pide a alguien cercano. El resultado es un conjunto de reflexiones que nos ayudan a conocerle un poco mejor.

Aunque muchos le han conocido por su faceta de cantante, lo cierto es que sus pasiones se reparten también entre el teatro y la escritura. Todavía no es un chico Netflix, pero no lo descarta ser algún día. De momento, disfruta del camino y aprovecha las oportunidades. Y de todo eso hemos podido charlar con él.

La de historias que pueden dar de sí tres palabras, ¿tienes alguna favorita?

Me encanta la palabra cosquillas. Me gusta la sonoridad, me gusta lo que representa, me gusta lo que provoca, no sé, es rollo como que cuando te hacen cosquillas, normalmente son con buena intención, como para hacer bromas, y me gusta.

Empiezas el libro definiéndote con tres adjetivos: alegre, optimista y resolutivo. Para qué queremos más, ¿no?

Eso suena bastante ególatra, pero es lo que intento ser más que otra cosa. Hay muchas veces que es lo que me intento imponer porque cuesta bastante. Pero lo intento y, por tanto, muchas veces me sale.

También confiesas tus miedos: a la oscuridad, al fracaso, a no caer bien, a no ser quién eras antes de todo esto… ¿te has dejado alguno?

Yo creo que no, la verdad es que he sido bastante riguroso a la hora de escribir. Quizás uno de mis grandes miedos sea perder a mis abuelos, que se están haciendo mayores. Es mi gran miedo, no sé qué va a ser de mí cuando ellos se vayan, la verdad.

Dices que no hay nada que no pueda arreglarse cantando una canción, ¿cuál es la más recurrente para ti cuando tienes que arreglar algo?

Será muy típico, pero… (canta) ‘Ningún problema debe hacerte sufrir, lo más fácil es saber decir Akuna Matata’… un poco la filosofía de vida: Deja vivir, sé feliz, ocúpate de lo tuyo y ya está. En el momento en el que dices ‘estoy a punto de explotar, voy a ponerme a gritar’ empiezo a tararearla.

¿Cuándo ha sido la última vez que has tenido que cantarla?

Ayer con mi hermano. Fui a cenar a su casa y estaba muy estresado porque empieza la uni ya, es normal. Que empieza la uni, que no tiene amigos, que cómo va a ir, que no sabe ir en tren, que no sabe en qué estación se tiene que bajar… empezó rollo a estresarme con un problema del primer mundo, que a veces no nos damos cuenta de que nos preocupamos de cosas que mucha gente no puede ni empezar a preocuparse. Se la canté y le dije ‘tío, tranquilo, relájate, obviamente nadie sabe ir en tren la primera vez que va, ni sabe cómo va a ser su clase la primera vez que aparece, ni nada’. Yo estaba igual o peor el primer día de universidad.

No has tenido que comerte mucho el coco para este libro, al final es una recopilación de cuentos que has ido escribiendo en este tiempo.

En el colegio, para el día de San Jordi, si querías, presentabas un cuento y lo leías en la escuela. Yo lo he hecho cada año desde que tengo uso de razón y luego repartían premios. La verdad es que no ganaba casi nunca, pero alguna vez gané. Muchas veces lo que hacía era preguntarle tres palabras a alguien y ya tenía en mi google drive alguna nota de audio. Ya tenía pensado, en algún momento de mi vida, plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo, pero no tenemos prisa en eso. Más que escribiendo, llevaba mucho tiempo aplicando esa teoría de las tres palabras. Quizás ahora he tenido que dar un sprint mayor y preguntárselo a más gente, pero sí.

¿Cuándo te dijeron por última vez tres palabras e improvisaste?

Tuve que hacerlo ayer que vino un amigo mío a cenar a casa y me dijo, ‘a mí nunca me has preguntado las tres palabras’ y le dije ‘pues dímelas ahora y te lo hago’. Le hice un cuento rápido y después cenamos.

Ahora todos querrán su cuento…

Ojalá, la verdad es que me ha sorprendido bastante. Finalmente, el libro tiene 36 cuentos, por tanto, 36 personas a las que les he preguntado tres palabras y 36 personas que se piensan que estoy loco porque no se lo he explicado a nadie.

¿Alguno de estos relatos está dirigido a alguien que conozcamos?

Sí, por supuesto, hay relatos para Sara, para mi pareja. Para compañeras y compañeros de Operación Triunfo… Hay alguno que no es un relato inventado, sino que es casi leyenda, eso de que es medio verdad, medio mentira. La de mis abuelos está basada en sus historietas que me explican siempre. Y hay otra de el señor del AVE, que es la única persona a la que le pregunté tres palabras que no conozco. Típica persona con traje, super estresada, íbamos solos en el AVE porque era época de pandemia y le dije ‘oye mira, estoy escribiendo un libro, dime tres palabras, me explicas un poco tu historia y así me das una idea’. Lo hizo y no he vuelto a saber nada más de él.

¿Cuál ha sido el feedback del resto?

De momento no se lo he dejado leer a mucha gente. Tengo un ejemplar en casa que me enviaron desde Penguin para que lo pudiera hojear y solamente se lo he dejado leer a Sara. Bueno, a algún otro le he tenido que dejar leerlo. Mi madre, por ejemplo, lloró con el suyo, pero mi madre es una llorona y no tiene importancia. Pero mi amigo Sergi, que le he escrito un cuento que ha tenido un familiar que lo ha estado pasando mal con cáncer y justo cuando le pedí tres palabras una de las que me dijo fue cáncer, y es un poco inspirado en hechos reales y no lloró, pero se le ponían los ojos lagrimosos y la piel de gallina.

Son cuentos que dejan muchas reflexiones: Es libre el que más sabe, las personas importantes son las que permanecen al margen de que brillen más o menos, no necesitamos todo lo que tenemos… ¿cuál es la que no logras aplicar en tu vida?

Intentar ser una persona que se preocupe menos. Hay uno de los cuentos que habla de los ‘y si…’. Y si no llego a no sé qué, y si no puedo sacarme el título de la universidad, y si no va bien la próxima canción… soy una persona que vive preocupada por el qué pasará y cuando no acaba mal, ya se está preocupando en lo siguiente.

También hablas de que ser Teresa de Calcuta que no siempre es muy agradecido, ¿te suele pasar normalmente?

La verdad es que tengo muchísimos problemas con eso y lo trato constantemente con el psicólogo. Soy una persona que soy feliz cuando veo a los demás felices. Y cuando esas personas no dan mensajes claros de lo que les hace felices, intento hacer todas las cosas a la vez, por si alguna de esas les hace felices y luego, a lo mejor, no necesitan eso. Me frustro muchísimo.

Aconsejas disfrutar el camino y no tratar de correr, que no siempre es fácil. ¿En qué ocasiones has pensado que no disfrutabas de ese camino?

Muchísimas veces, en estos últimos años, he tenido que parar, incluso de caminar por la calle o estando en casa y decir, ‘bueno chaval, relájate, estás haciendo mil cosas a la vez, te están pasando mil cosas buenas y no te estás emocionando, no te está pareciendo increíble y lo es’. Últimamente mi vida se basa en disfrutar el camino porque, al fin y al cabo, es lo que más dura. Es un poco una analogía sexual, pero es que es verdad.

¿Qué ha significado para ti este libro?

Es demostrarle a la gente aquello que llevo diciéndole muchísimo tiempo y es que soy una persona que le gusta muchísimo escribir. Yo hago mis canciones con relatos. También es un poco demostrarme a mí mismo eso que he querido siempre. Es evidente que tengo muchísimas facilidades por ser quién soy, sólo faltaría que no lo viera y no lo dijera, pero es el hecho de demostrarme que soy capaz. También es intentar que la gente disfrute y se olvide un ratito de las malas cosas de la vida.

Por lo que dices, estos 36 relatos son 36 canciones potenciales, ¿no?

Sí, la verdad es que hay uno o dos que ya estoy transformando en canciones.

Hubiera molado sacar el libro con un disco con las canciones de estos relatos, ¿no te lo planteaste?

Ostia, pues no, hubiese estado chulísimo. Me lo voy a apuntar y luego voy a decir que ha sido idea mía.

“No sabéis lo que se viene”. Escribiste esto a principios de mes, ¿puedes adelantarnos algo más?

Aparte del libro, puedo deciros que ya he recibido los tratamientos de los que pueden ser mis próximos singles, de videoclip y demás, así que, yo creo que muy pronto hablaremos de nueva música, que ya va siendo hora, y de otros proyectos no relacionados con la música que están ahí, ahí, y de eso no puedo decir más, pero tiene relación con la tele.

Entre lo último que nos ha llegado tuyo está el tema con Bely Basarte, ¿qué os une?

Ay, sí, una pasada. Me encanta hasta el infinito y más allá. Me encanta como persona, como cantante, como compositora y como todo. Cuando me dijo, ‘oye Miki, que hemos pensado a ver si te gustaría cantar en esta…’, antes de que hubiera acabado, mientras aparecía ‘escribiendo’ en WhatsApp yo ya le dije ‘sí, quiero’. Es un reto para mí una canción así tan melódica, que hay que ir tan a la par con la otra voz, que no te puedes equivocar en una sola nota porque son todo el rato una armonía… Fue un desafío para mí, pero a la vez creo que la canción queda preciosa con las dos voces, me sabe mal decirlo así tal cual, pero creo que queda preciosa.

También en julio colaboraste en un tema en catalán de tu chica, Sara Roy, ¿cómo es trabajar con ella?

Como dice la canción tengo la suerte de haber encontrado una persona en mi vida con la que todo es más fácil, menos cuando hace calor, dormir en la cama, eso es más complicado, pero todo lo demás, con Sara, es mucho más fácil. No entiendo qué he hecho en mi vida tan bien como para haberme encontrado en el camino a una persona con la que quiero tener tiempo. No es que la quiera tener a ella es que quiero compartir mi tiempo con ella.

Supongo que los últimos años de tu vida han sido de mucha intensidad que a modo de montaña rusa ha pasado por momentos muy diferentes, ¿en qué punto está ahora?

Creo que estoy subiendo. Bueno, no sé si subiendo, pero como mínimo le he dado al botón de subir en el ascensor. Estoy en el ascensor en un momento en el que digo, ya está, ya he cogido las paletas, he cogido todo, he escogido a qué planta voy, le doy al botón y estoy a la espera de ver si todos los engranajes de ese ascensor van a funcionar para levantarme hasta arriba. No sé si hasta lo más alto, pero hasta lo más alto posible.


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