Juan Gómez-Jurado: “Hubiera dado mi brazo derecho por Harry Potter en mi infancia”

Hablamos con ellos de algo que interesará a aquellos que tienen hijos y quieren que lean

Juan Gómez-Jurado

Juan Gómez-Jurado no solo escribe para adultos. / Cristina Arias/Cover/Getty Images

Juan Gómez Jurado lleva dos años siendo el autor más vendedor de nuestro país gracias a su saga de Reina Roja. Su popularidad se ha disparado y los proyectos se le multiplican tanto en la literatura como en el mundo audiovisual.

Tiene su propio podcast, un contrato firmado con Amazon Prime Video y una nueva saga literaria para niños que comparte con su pareja, Bárbara Montes, también escritora y psicóloga.

Amanda Black es la nueva protagonista de sus novelas infantiles. Una niña que en su decimotercer cumpleaños recibe una carta que le cambia la vida. Tiene super poderes y el deber de ayudar a salvar al mundo.

En tan solo un año han publicado tres entregas, en la última, El último minuto, Amanda vuelve a poner a prueba su tenacidad y potencial como super heroína, las habilidades tecnológicas de su amigo Eric y la posibilidad de poder disfrutar de las cosas normales de una niña de su edad como puede ser un baile de fin de curso.

Su gran objetivo con esta saga que arrasa entre el público más joven es que lean, que los niños se acerquen a la lectura no por obligación sino por gusto. Y de eso, y otras cosas, hemos hablado con ellos.

Tercera entrega de Amanda Black, ¿qué os ha dado esta saga que no os hayan dado las anteriores?

Juan: Alegrías.

Bárbara: (risas) Exactamente eso, alegrías.

Juan: La felicidad de llegar a muchos de niños de España y ya está empezando a llegar a otros países. Nos da mucha alegría y cariño. Y concretamente nos ha dado croquetas, también. Un niño nos dio croquetas.

¿Qué tal clientela son los niños, más exigentes o menos que los adultos?

Bárbara: Son muchísimo más exigentes, pero también son mucho más agradecidos. Cuando les vemos en las firmas, es muy bonito. Pero es verdad que son más exigentes porque tienen que serlo. Cuando un niño se aburre en las primeras páginas de un libro, lo va a dejar y no lo va a volver a coger. Un adulto dice, ‘venga a ver si esto mejora’. Los niños no tienen ninguna paciencia y hacen muy bien. Tienes que esforzarte más cuando escribes para los niños.

Tres libros en un año de Amanda Black, ¿son más fáciles de escribir o es que a cuatro manos todo va más rápido?

Bárbara: No son fáciles de escribir.

Juan: De hecho, son muy difíciles.

Bárbara: Pero al ser a cuatro manos parece que avanzas más porque tienes un apoyo. Cuando escribes una novela en solitario, ahí estás solo ante el peligro. En este caso podemos ayudarnos mucho más el uno al otro. Es más fácil el proceso de sentarte a pensar, el proceso de escribir siempre es difícil.

Por cierto, de todas las sagas, ¿cuál es la favorita de tus hijos Juan?

Juan: Spiderman. Es lo que más les gusta. Pero es que tienen 17 y 14, ya no son nuestro público. Lo eran antes, pero ahora están más con Marvel.

En esto de la literatura infantil hay muchas protagonistas femeninas: Isadora Moon, Junie B Jones, Anna Kadabra, Kika Super bruja… ¿Qué creéis que tiene de diferente la vuestra?

Juan: Amanda es una saga que está creada desde nuestra afición a la lectura y nuestra pasión por los libros y por comunicar la pasión por la lectura a los niños. No conozco estos otros que citas más de allá de verlos en las estanterías porque no los he leído. Cuando hemos creado a Amanda lo hemos hecho desde nuestra infancia y desde el conocimiento que tiene Bárbara. Es única porque es nuestra.

Bárbara: Los personajes que has mencionado son igualmente potentes. No es tanto qué hace a Amanda única para nosotros, sino que habría que preguntar a los lectores qué es lo que hace que para ellos Amanda sea única. Cada niño y niña que lee Amanda Black la siente suya de manera distinta.

Lo de los poderes mágicos, es algo casi inherente con la infancia, ¿no?

Bárbara: Creo que sí, todos cuando henos sido pequeños hemos deseado tener super poderes y nos fastidiaba muchísimo no tenerlos.

Juan: A mí me sigue fastidiando, no te creas.

Bárbara: También creo que los elementos fantásticos en las sagas infantiles yo los veo necesarios. Son deseables, pero para mí son necesarios porque lo que queremos es fomentar la imaginación y es más fácil alcanzarla con elementos fantásticos porque lo que queremos son pensadores. Cuando escribes una novela para el público infantil es hacer un lector y lo que haces, en realidad, es un pensador.

¿Los padres molestan en esta literatura infantil? Lo digo porque Harry Potter es huérfano, parece que Amanda también.

Bárbara: Aquí no está todo dicho sobre los padres.

Juan: No metas la pata… Los padres molestan porque en las aventuras los niños tienen que estar solos. Una aventura de niños es una aventura de niños. Si a Los Cinco, les pones a los padres al lado, molestan. Si a Oliver Twist le pones padres, no es Oliver Twist. Y con Harry Potter, lo mismo. En el mundo de los niños, el niño tiene que ser protagonista y el adulto tiene que pasar de bulto, a maleta a inexistente. Es verdad que nuestra historia tiene unos secretos que a lo mejor lo hacen especial en este aspecto.

La amistad es uno de los aspectos claves en estas edades, ¿qué queréis transmitir en este sentido?

Bárbara: Le estamos dando el valor que nosotros que creemos que tiene en la vida real. No eliges a tu familia, eliges a tus amigos. Tanto Juan como yo, valoramos mucho la amistad. Cuando hacemos un amigo y esa persona nos gusta y queremos seguir viéndola, lo cuidamos mucho y estamos siempre para nuestros amigos. Es lo que tratamos de transmitir con Amanda. Juan, por ejemplo, es huérfano y su familia son sus amigos y esto es un poco lo mismo. Los dos valoramos mucho la amistad y eso es lo que reflejamos en Amanda.

El hecho de transmitir valores a niños que todavía son muy influenciables, ¿aporta una mayor responsabilidad?

Juan: Nosotros tenemos un propósito educacional cuando escribimos, oculto y secreto, que es el de crear lectores. Pero lo que queremos es divertirnos, porque también nos permite volver a ser niños. si nosotros no nos lo pasamos bien, ellos no se van a divertir.

Bárbara: Pero hasta ahí es nuestro afán educacional.

¿Han cambiado mucho los libros que leíais vosotros en vuestra infancia respecto a los de ahora?

Juan: Mucho. Ahora hay muchas más opciones. Cuando éramos niños nosotros había muchos menos libros buenos para niños, con lo cual teníamos que leer libros para mayores, esa es la puñetera realidad.

Bárbara: Y muchos de los que había eran muy moralistas, el mensaje educacional era demasiado claro y eso como lectora me molestaba.

Juan: Hemos tenido libros muy bonitos como El pirata Garrapata, Fray Perico y su borrico, El espantapájaros. Hubiera dado mi brazo derecho por Harry Potter a esa edad. Yo tenía que leer El señor de los anillos que no es un libro para niños. Ahora hay que generar ideas y conceptos que estén adaptados culturalmente a lo que ellos son. Yo leí Momo con 9 años, cuando se lo di a mi hijo mayor me dijo, ‘me está aburriendo como una ostra’ y a mí me pareció fascinante en ese momento. Y, sin embargo, sí le han fascinado las cosas que hemos hecho nosotros en su día o libros que son un éxito hoy en día como Harry Potter.

Ahora hay muchos libros firmados por youtubers, ¿qué valoración hacéis de esta escena literaria?

Bárbara: A mí me parece bien. Prefiero que exista a que no exista. Los lectores después decidirán si quieren seguir leyendo a un youtuber o un twitcher, a mí me es indiferente, creo que está bien que existan esos libros. No podemos perder de vista que ellos están realmente conectando con los chavales y las chavales, así que estoy bien con esa situación.

Juan: No es buena idea ir repartiendo carnets de libros y de literatos a escritores. Cuando alguien dice ‘es que lo que debería gustarte es’ es la misma lógica interna que contiene el argumento de prohibir el matrimonio homosexual.

Bárbara: Si un libro de youtuber es la puerta de entrada a otros libros, bienvenido sea, si la cuestión es que lean.

En un momento del libro Amanda reivindica que quiera una infancia normal: Estudiar poco, salir mucho con los amigos, subir selfies a redes sociales, ver vídeos de youtube, reírse con TikToks, maquillarse, ir de compras… ¿así son todos los chavales hoy en día?

Bárbara: Creo que realmente a esa edad empezamos a descubrir la edad adulta y hay una serie de cosas que nos interesan porque no las hemos hecho nunca antes. Yo sigo sin ser una persona que se maquille mucho y cuando tenía 13 años me interesaba. Veía a mis amigas que lo hacían y pensaba que a lo mejor tenía que interesarme. Están todos cortados por el mismo patrón, pero con sus individualidades porque todos son únicos. Si hubiera habido viajes extraterrestres, yo hubiera querido probarlos, pero como lo que hay a nuestro alcance es bastante limitado, vas a probar lo mismo que todos.

De todas formas, no sé si da algo de pena definir a esta generación de niños a través de tanta red social.

Bárbara: No es malo. Es una realidad diferente a la nuestra, pero no quiere decir que sea peor. Es algo que nosotros no hemos vivido, pero esta generación ha crecido con eso y es normal que quieran experimentar con eso. Lo que tenemos que intentar los adultos es que hagan un uso de las redes sociales con cabeza. Hay gente que prefiere prohibirlo totalmente y a mí me parece un error y hay gente que dice ‘total permisibilidad’, que también me parece un error. Tienen que tener tiempo para experimentar con las redes sociales porque han venido para quedarse y la prueba es que llevamos más de diez años con twitter y con Facebook… y tienen que aprender a manejarse en ese entorno. Hay que ayudarles en su puerta de entrada a este mundo.

Cambiando de tema, Juan, ¿qué se siente siendo el autor que más vende en el país por segundo año consecutivo, se asimila o cómo es?

Juan: No hay forma de responder a esta pregunta sin quedar como un idiota.

Bueno, te dejamos ser idiota, no te preocupes.

Juan: No te creas. Si hay algo que nos ha dejado esta sociedad nueva que hemos creado en los últimos cinco años es que a la gente se le ha negado el derecho a ser gilipollas. No puedes decir nada idiota porque inmediatamente después vas a salir en todos los periódicos y te van a cancelar. No puedes tener un pensamiento propio.

Bárbara: Todos podemos equivocarnos o cambiar de opinión y las redes sociales nos están negando esta posibilidad.

Y en este contexto, vosotros creando pensadores. Si no se puede pensar…

Bárbara: No se puede pensar diferente.

Juan: Pero respondiendo a tu pregunta de la mejor manera que sé, es con mucha tranquilidad porque como no es algo que he hecho yo. He escrito un libro que otras personas han convertido en un éxito. Yo no puedo hacer que dos millones de personas compren Reina Roja porque si pudiera hacerlo, lo haría siempre. Dos millones de personas han tomado esa decisión, ¿qué hacemos?

Tener al lado a alguien con esas cifras, aunque él diga que no son cosa suya, ¿influye a la hora de sentarte tú y escribir tu novela?

Bárbara: No, de hecho, Juan creo que se leyó el primer borrador porque él estaba trabajando, el borrador definitivo ni se lo leyó. Yo hago mis cositas, él hace las suyas y luego hacemos otras en común. Julia está bien no tiene nada que ver con lo que hace Juan. No voy a vender lo que vende Juan, pero no lo pretendo. Hago lo que me gusta hacer y trato los temas que me interesan en las novelas para adultos. No es un duelo de egos, es nuestro trabajo y los dos tratamos de hacerlo lo mejor posible.

Juan tu contrato con Amazon Prime Video, ¿qué nos va a traer?

Juan: Quebraderos de cabeza.

Libros, podcast, audiovisual y paternidad, ¿de dónde sacáis tiempo?

Juan: No sacamos.

Bárbara: No tenemos, básicamente.

Juan: estamos todo el día currando, es así, pero nos lo pasamos bien.

Por cierto, que he leído que trabajaste en LOS40 principales… Cuéntame eso.

Juan: Sí, sí, trabajé en documentación de la Cadena Ser en el 99, principios de los 2000. Estuve de becaria, estuve haciendo guiones para Juanma Ortega, en mi etapa de veinteañero. Fue una etapa de aprendizaje, de intentar entender quién era yo. Era otra cosa esos tiempos.

¿Te gustaba la música?

Juan: Me gustaba la música, el problema es qué tipo de música me gusta a mí. Yo soy de Álex Ubago y de La oreja de Van Gogh y Bárbara es de los Rolling y de Ian Duritz y de Bruce Springsteen y cosas de bastante más calidad.

No digas que La oreja de Van Gogh y Álex Ubago son de poca calidad que puedo acabar enfadada contigo...

Juan: Le dediqué un podcast entero a La oreja de Van Gogh porque a mí me gusta mucho. A mí me han dicho que no son buenos, pero claro, me lo han dicho otras personas. A mí me parece el mejor grupo del mundo. Ellos nos escribieron y nos dedicaron discos dedicados para todos y son encantadores. Pero a mí me han dicho que lo que a mí me gusta no es bueno.

Bárbara: Yo no digo que sean malos, yo digo que a mí no me gustan. Yo respeto todos los gustos menos los ilegales y La oreja de Van Gogh, de momento, no es ilegal.

Visto lo visto, si tuvierais que ponerle banda sonora a la saga de Amanda Black veo que estaría complicado.

Juan: No, yo creo que ahí lo tendríamos claro los dos. Nada cantado. Si James Newton Howard, Alan Silvestri y John Williams tuvieran una hija entre los tres por generación espontánea o se fusionaran como Dragon Ball, esa persona compondría la banda sonora de Amanda Black.


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