Bailes hipnóticos, música de Oscar y ‘el boca a boca’ convirtieron a ‘Dirty dancing’ en un inesperado fenómeno cultural
Fue el primer vídeo en VHS que vendía un millón de copias

Jennifer Gray y Patrick Swayze, protagonistas de la película 'Dirty Dancing' / Bettmann
El éxito de ‘Dirty dancing’ fue arrollador e inesperado. Los hipnóticos bailes de Patrick Swayze y Jennifer Grey trascendieron más allá de lo previsto. La película, de bajo presupuesto, se convirtió en un fenómeno cultural. Y la banda sonora arrasó. El 14 de enero de 1989, el disco con las canciones del filme alcanzaba los 10 millones de copias vendidas en Estados Unidos (certificado de Diamante). Además, superó los 32 millones en todo el mundo y fue uno de los más vendidos de todos los tiempos. Cifras impulsadas, entre otros temas, por el dueto de Bill Medley y Jennifer Warnes en ‘(I've had) The Time of my life’, ganador de un Oscar, un Globo de Oro o un Grammy.
Ocurrió en 1963. Baby, una joven de 17 años, se va de vacaciones con su familia a un resort de Catskills (en el sureste de Nueva York). Su vida se transforma cuando conoce al instructor de baile, Johnny Castle, quien la enseña cómo “moverse”. De paso, los dos se enamoran y se convierten en pareja de baile. Es la historia de un primer amor entre dos jóvenes de clases sociales diferentes. Y es el argumento, así de simple (aunque con un trasfondo más complejo) de ‘Dirty dancing’.
Sin embargo, su típica trama no impidió que se convirtiera en un fenómeno cultural. Ni que marcara a toda una generación. Dirty Dancing fue el paradigma de un sorprendente e inesperado éxito. Porque fue una producción barata, de bajo presupuesto, independiente, que se abrió paso gracias al boca a boca.
LOS40 Classic
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Protagonizada por Patrick Swayze y Jennifer Grey (prácticamente desconocidos entonces), y dirigida por el novel Emile Ardolino, ‘Dirty dancing’ se estrenó en el Festival de Cannes, en Mayo de 1987. Muy pocos hubieran pronosticado que se convertiría en una sensación mundial.
El romántico filme se rodó con un presupuesto de 6 millones de dólares. Diez días después de debutar en los cines americanos, ya había recaudado 10 millones. Y a los siete meses sumaba 63 millones. La asistencia a las clases de baile en toda América se disparó. Terminó siendo la película que más recaudó en 1987: 214 millones de dólares en todo el mundo. Algo inimaginable hoy día.
Está considerada una de las películas independientes más exitosas que se han hecho jamás.
Llamó la atención que muchos espectadores, después de verla por primera vez, regresaron al cine para disfrutar de nuevo de los hipnóticos bailes de Swayze y Grey. También sorprendió que atrajera a un público adulto en lugar del adolescente que se esperaba.
La crítica alabó especialmente las actuaciones de la pareja protagonista y la música. Porque, sin duda, un factor determinante del considerable impacto de ‘Dirty dancing’ fue su banda sonora.
El 14 Enero de 1989 el álbum, titulado ‘Dirty Dancing: Original Soundtrack from the Vestron Motion Picture’, llegaba a los 10 millones de copias vendidas en Estados Unidos (certificado Diamante). Alcanzó los 32 millones en todo el mundo y se convirtió en uno de los discos más vendidos de todos los tiempos. Permaneció 18 semanas en el nº1 de la lista Billboard y llegó a ser certificado con 14 Discos de Platino en Estados Unidos.
El supervisor musical Michael Lloyd decía en Rolling Stone: "El éxito era abrumador... No dábamos crédito, algo así como '¿Me estás tomando el pelo?' Era imparable'.
Como la película está ambientada en los años 60, las mayor parte de las canciones seleccionadas eran de esa época. Quizá, lo último que un adolescente hubiera querido comprar en 1987. Un batiburrillo de ‘oldies’, instrumentales latinos o material nuevo de artistas veteranos. Entre los ‘hits’ del álbum figuran ‘Hungry eyes’ de Eric Carmen o ‘She’s like the wind’ del ya fallecido Patrick Swayze.
Pero fue “(I’ve had) the time of my life’, de Bill Medley y Jennifer Warnes, la gran triunfadora. Compuesta expresamente para el filme, ganó un Oscar a Mejor Canción Original en la 60º edición celebrada en Los Ángeles en Abril de 1988 y también el Globo de Oro en la misma categoría y el Grammy a Mejor Interpretación Pop de un Dúo o Grupo.
Bill Medley (Righteous Brothers) recordaba en Rolling Stone el momento en el que visitó las oficinas de RCA en Nueva York en 1988. Le llevaron a una espaciosa habitación con una pared completamente forrada de placas con álbumes de platino. “¡Dios mío!”, decía Medley. “Fue Número Uno por todo el planeta. Y me dieron todos esos premios. Yo me desprendí de algunos regalándolos por Navidad”
La popularidad de la película siguió creciendo. El público, en sus casas, también envió la cinta a la cúspide. Ganó el título de ‘número uno’ de videos alquilados en 1988 y se convirtió en el primer vídeo en VHS que vendía un millón de copias. Posteriormente, a mediados de los 2000s, superó los 10 millones de DVDs, lo que supuso una gran proeza para su época.
El legado de ‘Dirty dancing’ ha dejado una secuela de la banda sonora, una gira, otra película en 2004 (‘Dirty Dancing: Havana Nights’), una edición ‘deluxe’ 20º aniversario o espectáculos musicales, entre otras cosas. En 2024, fue seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Cine de Estados Unidos de la Librería del Congreso por considerarse "cultural, histórica o estéticamente significativa".












