Guns N' Roses demuestran, actuando en Madrid, que los viejos rockeros nunca mueren

El grupo estadounidense actuó el pasado viernes en el Cívitas Metropolitano ante decenas de miles de nostálgicos del rock de finales de los 80 y principios de los 90

Axl Rose y Slash durante un concierto de Guns N' Roses en 2019. / Gary Miller

El pasado viernes, Guns N'Roses ofreció un digno espectáculo de hard rock en el Cívitas Metropolitano de Madrid ante decenas de miles de nostálgicos del rock de finales de los 80 y principios de los 90.

Pese a que algunos asientos quedaron vacíos, unas 40.000 personas se congregaron en el estadio del Atlético de Madrid y disfrutaron de un show de tres horas y media donde el multiplatino Apetite for destruction (1986) y el doble Use your ilusion (1991) acapararon el protagonismo del recital. La banda estadounidense cumplió con creces teniendo en cuenta la competencia del Primavera Sound que esa misma noche traía a Depeche Mode a la Ciudad del Rock de Arganda del Rey, a 20 kilómetros de ahí.

A las 21.30 horas, muy puntual, Axl Rose pisó el enorme escenario junto a los cofundadores de la banda, Slash (guitarra principal) y Duff McKagan (bajo y coros), que se vieron reforzados por los ya veteranos Dizzy Reed (teclados, coros, percusión), Richard Forts (guitarra, coros), Frank Ferrer (batería) y Melissa Reese (sintetizador, teclados, coros).

Con una puesta en escena sobria y sin mediar palabra, la banda arrancó con It’s so easy y siguieron sin pausa Bad Obsession, una canción que habla de sus pasadas adicciones a las drogas, Chinese Democracy, del que hasta ahora ha sido su último álbum de estudio y Mister Brownstone.

Junto a canciones de este siglo como Hard Skool o There Was a Time, el anhelo y la nostalgia invadían el espacio con temas como To Live & Let Die, Rocket Queen, Locomotive o You Could be Mine, doblemente célebre por la película Terminator.

El ambiente se puso más emotivo con Estranged, una canción de casi 9 minutos que sirvió para que se lucieran especialmente tanto Slash como la teclista y se volvió más romántico con Don’t cry, la primera de las grandes baladas del grupo formado en Los Ángeles en 1985. Entre estas sobresalen también Patience, ya hacia el final de la noche, o Knockin' on heaven's door.

Guns N' Roses en 1987.

Guns N' Roses en 1987. / Paul Natkin

Sin embargo, November Rain es el auténtico himno. Con el vocalista al piano, la banda realizó una de las mejores interpretaciones de la noche frente a un público entregado que disfruta tanto los temas más profundos como los más salvajes.

Entre estos últimos destaca Welcome to the jungle, que la tocaron a poco de empezar el espectáculo y con la que subió la temperatura del recinto y despertó el entusiasmo del público del Metropolitano. Civil War, con homenaje a Ucrania también formó parte de la velada junto a otros grandes cásicos como Nightrain o Sweet Child O'Mine, que desató la locura entre los seguidores del grupo. Tras más de una treintena de canciones que fueron interpretadas, la banda cerró con Pardise City.

Guns N’ Roses demostraron con creces que sus canciones siguen vivas y Axl Rose que aún puede correr por el escenario y lanzar por los aires los pies de micro,

Ana de la Morena

Periodista y redactora de LOS40 Classic.